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miércoles, 1 de diciembre de 2010

F.C. Barcelona 5- Real Madrid 0

La pareja perfecta

BARÇA IMPERIAL

El Barcelona hizo un partido perfecto con una precisión increíble en el juego de toque y una circulación de balón a la velocidad del rayo. El Madrid no presionó en ningún momento, sin fuerzas, timorato, superado por un gran Barça. Los azulgrana se colocan líderes adelantando a los blancos. Un partido para la historia, sencillamente, espectacular.

Lo acontecido anoche en el Camp Nou fue un partido glorioso para todo el barcelonismo y nefasto para el madridismo. Ni los más optimistas de unos ni los más pesimistas de los otros, hubieran imaginado que el partido podría deparar una diferencia brutal tanto en juego como en resultado. El que se presumía como uno de los partidos más igualados de los últimos años, sólo tuvo un color: el blaugrana. Un partido que ya forma parte de la historia de los Clásicos.

El partido tiene una sola lectura: La aplastante superioridad del Barcelona frente a un más que pobre y desarbolado Real Madrid. La avalancha de ese juego de toque del Barça, ejercido con precisión de cirujano a la hora de realizar el pase perfecto, con una circulación del esférico a una velocidad estratosférica, fue de principio a fin. Dirigidos por la batuta de Xavi e Iniesta, los veinte primeros minutos fueron lo más grande del partido. Toque rápido, desmarques constantes, paredes y un Real Madrid a verlas venir. Mourinho planteó mal el partido, colocó su línea más adelantada en el centro del campo, sin presionar la salida de balón del Barça, una de las pocas claves para ganar a este majestuoso equipo. Ésa y la acumulación de hombres en el centro del campo. Ni lo uno, ni lo otro, y así, es imposible que un equipo como este no te golee. Avisó Messi a los cinco minutos con una parábola preciosa que estrelló en el poste. Era el preludio. Cinco después Iniesta hizo un pase al hueco del área, Marcelo se enredó y muy listo, Xavi, girando sobre sí mismo batió a Casillas con un toque sutil. El segundo vino en menos de diez minutos. Xavi cambia el juego a la banda izquierda, Villa desbordó a Ramos en la línea de fondo, tiró, cantó Casillas y Pedro solo tuvo que empujar. 2-0 en 18 minutos, y ahí se acabó la historia.

Hasta el descanso, casi sin noticias del Madrid en ataque. Sólo un disparo de Di María. Valdés vivió su noche más plácida. El partido se encanalló, fruto de un lance protagonizado por Cristiano Ronaldo y Guardiola. Decir que el técnico azulgrana no debió retirarle el balón, fallo. Pero la reacción del portugués con ese empujón no tiene justificación alguna. Tildar a Pep como el malo de la película y como el provocador, es una falacia. Iturralde obró bien, con amarilla para el portugués y para Valdés por salir de su portería a meter cizaña. Carvalho dio un hombrazo a Messi. No pareció agresión, pero por menos se expulsó a Villa en San Mamés. Poco después, Cristiano cayó en el área barcelonista. Valdés llega antes que el portugués, al que después, por la inercia del movimiento, le derriba. Sinceramente, creo que no es penalty porque el guardameta iba a por el balón de manera evidente y llega antes que el luso.


El gravísimo empujón


BAILE TOTAL Y ABSOLUTO

La segunda parte fue más de lo mismo. Mourinho ya asustado por lo que se le veía encima, optó por meter a Lass en lugar de Özil. Quizá debió hacerlo desde el principio, pero a toro pasado es muy fácil comentarlo. El Madrid, timorato, contemplativo y el Barça a lo suyo. Volvió a salir en tromba, con ese juego maravilloso y no tardó en sentenciar de manera definitiva. Messi se convirtió en el perfecto asistente, moviéndose por todas las zonas del campo. Ayudó a conseguir superioridad numérica en centro del campo para tener más el balón. Incluso pudo dar más asistencias de las que dio en alguna jugada de ataque muy clara. Un pase perfecto a Villa que, en fuera de juego por un palmo, batió por bajo a Casillas. Dese luego si lo anulan, no hubiera pasado nada, pero ha sido válido porque, ante la duda, se deja seguir. El cuarto vino tres minutos después, con un pase aún más magistral si cabe de Messi, al hueco, de escuadra y cartabón, donde Villa volvió a ganar en velocidad a la defensa y marcó de caño. Espectáculo total.

A partir de ese momento, el partido fue un baile del Barça en el más sentido estricto de la palabra. Moviendo, tocando, con taconcitos, gustándose completamente. Bajando el pistón para no hacer más sangre de la que pudieron haber hecho, con escasas situaciones de peligro. Fue a partir de ese momento, una serie de rondos infinitos con la grada enaltecida con los olés y gritos contra Mourinho. El Madrid corría detrás del balón, impotente, no llegaba. En ningún momento del partido pudo hacer algo este pobrísimo Real Madrid, que fue maniatado por un gran Barça y que no mostró su nivel real. Las posesiones eran eternas, los pases incontables. Un Barcelona, sencillamente majestuoso. La gran ovación se la llevó Xavi Hernández, futuro Balón de Oro y si los sabios futbolísticos no pierden el norte, porque estamos ante un jugador brillante.

El quinto y definitivo gol llegó en el descuento, Bojan centró al corazón del área y rápidamente apareció Jeffren, que elevó el esférico para poner la manita. El equipo lo celebró en el banquillo como una piña, y la imagen de Piqué alzando su mano para deleite de todo el Camp Nou, quedará para la posteridad. Aún hubo tiempo para más, y Sergio Ramos dio una soberbia patada a Messi y fue expulsado. El sevillano perdió los papeles por completo, primero atizando en la cara a Puyol para tirarle al suelo y después empujando a Xavi. Que Iturralde no haya mencionado esto en el acta y que sólo le caiga un partido con ello, demuestra su mal arbitraje pese a que estuvo correcto en las decisiones importantes.


El túnel de Villa


El Barcelona adelantó al Madrid en la clasificación. Cierto es que queda mucha Liga, que este partido en absoluto es definitivo. El resultado dará mucha confianza a los culés y estará por ver cómo afecta psicológicamente a los merengues. Para la Liga no es un resultado fundamental a día de hoy, pero para la historia del fútbol sí. Porque quedará en los anales este partido de un Barça imperial, infinito. Uno de los mejores partidos que yo haya visto en mi vida.


LAS CLAVES:


El Barcelona dominó de principio a fin. Xavi, Iniesta, Messi y Busquets se adueñaron del centro del campo, circularon la pelota a una velocidad vertiginosa desarbolando por completo a su rival. El juego de toque se impuso a la potencia.

El Madrid no existió. Ni presionó, ni defendió, ni atacó, muy gris. El partido fue desastroso en todos los sentidos, lo único positivo es que ni siquiera se ha terminado la primera vuelta

El árbitro: Mal Iturralde, no por las decisiones importantes (aunque algunas discutibles) sino por conceptos. No es lógico que apenas pitara faltas flagrantes tanto de un bando como de otro, que aplicara la ley de la ventaja sin sentido alguno,y que dejara seguir después de faltas de libro cuando el balón lo recuperaba el equipo infractor.

martes, 13 de julio de 2010

Holanda 0- España 1

¡Güiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ar de cheeeeeeeeeeeeeeeempions!


¡SOMOS LOS PUTOS CAMPEONES DEL MUNDO!

España hace historia y se laza con el Mundial de fútbol por primera vez en su historia. Iniesta, en la prórroga, agónica, desató la eugoria con su gol en el '116. Fue un partido bronco, nada brillante, pero que España tuvo grandes momentos. Holanda se dedicó a no dejar jugar y a practicar un juego violento impropio de su selección. El arbitraje de Webb fue nefasto. España entra en el selecto club de los países que tienen un Mundial.


11
de Julio de 2010. Estadio Soccer City de Johannesburgo. Eran las 22.57. Corría el minuto 116. Segunda parte de la prórroga. Un partido intenso, taquicárdico como pocos. Donde todos hemos sufrido. Torres intenta un pase y rebota en un defensa holandés. Cesc la recoge y pasa al hueco. Y surgió la magia de Don Andrés. Controló el balón, se acomodó y sacó una pequeña volea, pegándola con toda la vieja Furia Española, con el alma de todos los españoles y envió el balón al otro palo, imposible para Stekelenburg. Euforia, éxtasis, locura colectiva, gloria total, un gol histórico... Iniesta se fue corriendo, al córner, mostrando al mundo la dedicatoria al tristemente fallecido Dani Jarque. Algo aún más grandioso que el gol, acordarte de tu amigo perdido en un momento único. Después, Ramos haría lo propio con Puerta. Juro que cuando estaba celebrando el gol no tenía la certeza de si era legal. Parecía que sí, porque nadie dejaba de festejarlo. Tensión y adrenalina liberadas. Por fin, lo podemos decir bien alto: España es Campeona del Mundo de Fútbol.

El partido fue tan tenso como intenso. Un primer cuarto de hora ejemplar de nuestra selección, con ese juego exquisito de toque, posesión total, con ocasiones, parecía que iba a ser un paseo. Holanda hacía alguna falta que otra, pero... todo cambió. La Oranje abandonó sus viejas ideas, sus credenciales que la hicieron grande para practicar el antifútbol. Un partido de trincheras, aunque más bien, los holandeses plagaron de minas el césped. Así, cortaban el juego de España, sin poder circular bien la pelota, sin crear peligro. Holanda no quería jugar y mucho menos quería dejar jugar. Su dureza superó el reglamento. Fue una Holanda violenta como pocas. La patada de kárate de De Jong a Xabi Alonso fue brutal. Van Bommel se dedicó a repartir de lo lindo. Aquello parecía kick-boxing.

Pero los neerlandeses tenían un cómplice: el árbitro (poned vosotros el adjetivo) inglés Howard Webb. Si desde el minuto 1, con aquella entrada de Van Persie hubiera sacado amarilla, hubiera cortado de raíz el juego holandés. No se atrevió. Arbitró con miedo. Si esto no fuera la Final del Mundial, habría expulsado a dos o incluso a tres. Sólo fue Heitinga y tarde. Ya no sólo las rojas, simplemente es cuestión de criterio. No es normal que un equipo que propone jugar al fútbol, limpio como ninguno, tenga dos amarillas al descanso y un equipo que intente destruir sólo tres. Es cuestión de ver fútbol y analizarlo. Así de sencillo.


¡Andrés Iniesta, lorololololoooo, Andrés Iniesta, lorololololoooooo!


La segunda parte siguió con la misma tónica. A todos se nos encogió el corazón cuando Robben cabalgaba ante Casillas a la hora del partido. Era un gol cantado, pero El Santo lo desvió con el pie. A partir de ahí, Holanda apenas llegó. Con la entrada de Navas- que esta vez sí, fue más profundo y daba mayor sensación de peligro que el día ante Honduras- España volvió a dominar y tuvo varias oportunidades. Pero el gol no llegaba. España insistía, con paciencia, con un poquito de velocidad cuando era necesaria. Pero faltaba el juego entre líneas. Poco antes del final, Del Bosque echó mano de Cesc cuando más era necesario, deshaciendo el tan criticado doble-pivote. Y ahí se vio a la mejor España.

Paréntesis para hablar de Vicente: Sí, el doble pivote ha funcionado a las mil maravillas. Me quito el sombrero ante él, me envaino la espada. Tanto Xabi Alonso como Busquets (nadie dudaba de su calidad) han hecho un Mundial sobresaliente. Aunque también hay que reconocer que el equipo ha funcionado cuando ese doble pivote era único. La razón es para todos, aunque más para Del Bosque que, en lo que ha sacado matrícula de honor ha sido a la hora de leer los partidos. El día de Chile quitó a Torres y entró Cesc para ganar a los chilenos la superioridad numérica que tenían en el centro del campo. Sacó a Llorente frente a Portugal, y así fijó a la defensa y abrió espacios. Volvió a salir Cesc contra Paraguay, para jugar más entre líneas. Frente a Alemania, aguantó hasta después del gol a los once que jugaron a las mil maravillas. Y en la final, de nuevo Cesc que, aunque su trabajo no haya sido vistoso, ha sido clave en este Mundial.

En el tiempo extra, el dominio total era de España. Cesc, Xavi e Iniesta se hartaron a tocar en corto por el centro, a tirar el pase al hueco para la ocasión de gol. Y tuvieron varias durante el primer tiempo de la prórroga. Holanda ya no quería hacer nada, simplemente deseaba que pasara el tiempo para llegar a los penaltys. Éstos no llegaron, pero sí la expulsión de Heitinga. Un poco rigurosa en esa segunda tarjeta, pero dados los múltiples errores de Webb y que, con anterioridad debió expulsar a más de un holandés, pues es una justísima expulsión. Y luego el gol de Iniesta y la agonía de los minutos finales. Momentos en los que muchos lloraron, yo no tenía ganas, las tuve durante el partido para liberarme del sufrimiento, ha sido el partido de fútbol en el que más he sufrido, sólo comparable al ya famoso España-Italia de los cuartos de la Euro.


Esta fue la crudeza de Holanda. Y el árbitro enfrente.


Hablaba en el anterior post que el 11 de Julio, pasara lo que pasara, se iba a hacer justicia poética. Que el Dios del fútbol iba a premiar a una de las dos eternas aspirantes. Me equivoqué. Hubiera sido muy injusto, que esta Holanda se hubiera alzado con el título practicando el antifútbol. Ha habido justicia poética, el premio se lo ha llevado la selección que siempre ha propuesto jugar bien al fútbol, aunque en varios partidos no lo ha conseguido. Pero que nunca ha renunciado a su estilo. En cambio, la Oranje ha desplegado un juego violento, sucio, zafio, marrullero, todo cuánto se quiera decir. Lo hemos criticado, lo haremos en días venideros. Un fútbol aborrecible, sentirlo en nuestras propias carnes nos duele. Los Cruyff, Gullit, Michels, Van Basten, Rijkaard, Bergkamp y compañía, estoy seguro de que han sentido vergüenza de esta selección. Pero tengo que romper una lanza en favor de ese país, de Holanda. No de este grupo de Van Maarjwik que se ha comportado de manera lamentable en esta Final. Sino a ese símbolo de selección, a ese país. Aunque escribo estas líneas con la euforia de la victoria de España, siento una decepción interior por lo que he visto de Holanda. Nunca me esperaba eso de ellos. Los amantes del fútbol, que nos enseñaron a jugar bonito y ofensivo con la escuela de aquél Ajax que ganó tres Copas de Europa seguidas, que se extrapoló a su selección que llegó a dos finales seguidas, que no tuvo la justicia del fútbol (aunque bien se merecería unas buenas líneas la Alemania que les venció en el '74) ese equipo que pasó a la historia sin ganar el Mundial. Ese estilo que impuso Cruyff en el Barça y continuó años después con Rijkaard y Guardiola. Que lo aplicó Luis Aragonés y después lo siguió Del Bosque en nuestra selección. Un equipo que ama el fútbol, que sabe jugarlo como los ángeles aunque no en este Mundial. Me niego, me niego rotundamente a que mucha gente crea que la verdadera Holanda se vio el domingo. Esa no es Holanda. Jugaron demasiado duro, de acuerdo, pero sólo podían parar a España a base de faltas. Esa Holanda será un infausto recuerdo, pero no la que pasará a la historia. Hay que tener memoria y recordar a la no tan vieja Holanda. Sin ir más lejos, salvo el baño de Rusia, arrasaron en el grupo de la muerte en la pasada Eurocopa, fulminando a franceses e italianos. Aunque muchos hoy renieguen de ella, si Holanda se alza al fin con un Mundial y no está España de por medio, yo me alegraré por su victoria.

España ha hecho historia. Se ha unido al selecto grupo de ganadores de un Mundial. Somos ocho. Es momento de dar agradecimientos. De agradecer que un país entero se ha unido por el fútbol. De pasear por la calle, gritando, saltando, bañándose en las fuentes o con las mangueras, y ver la felicidad en el rostro de la gente. Y abrazarse con desconocidos. De sentir lo mismo. Que el tipo que no conoces de nada está tan feliz como tú por el fútbol. De que a gente que no le gusta el fútbol, como un buen amigo mío, entienda lo que significa para mí y para muchos apasionados del balón lo que representa este deporte. Porque el fútbol es la cosa más importante de las cosa menos importantes, que diría Sacchi. De ver que todos sacaban a relucir la bandera, nuestra bandera. Eso es lo que debería ser normal. Que lo que ha unido el fútbol no lo deshaga otra vez la política. Gracias a los 23 jugadores que nos han llevado al éxito, a la alegría colectiva. A Del Bosque y a Aragonés. A los que nos ayudaron a clasificarnos y/o ganaron la Eurocopa pero no estuvieron en Sudáfrica: Cazorla, Senna, Güiza, Juanito, Sergio García, de la Red, Riera, Palop, Diego López, Capel y tantos otros. A todos los entrenadores que han pasado. A las generaciones que no alzaron el Mundial. Las decepciones del '82 o el '98, los errores arbitrales del '94 o '02, las buenas selecciones del '86 y el '06, el cuarto puesto de 1950, la Euro del '64 y la final de veinte años después... En definitiva, a todos los que han vestido la Roja gracias. Han hecho sufrir, reír, llorar, disfrutar a un país entero. Porque los que amamos este deporte hoy lo sentimos más, todos los que lo practican (o practicábamos) desde pequeños también formamos parte del éxito. Hoy, todos juntos, los que lo hemos visto al fin y los que no están pero que nos ven desde alguna parte podemos decir: ¡Somos los putos campeones del Mundo!

jueves, 8 de julio de 2010

Alemania 0- España 1

¡Puyol, Tiburón, Cujons!


ESTA ES ESPAÑA

España ha hecho historia llegando por primera vez a la final, destrozando a una Alemania aturdida. Los germanos no han sabido como parar a la apisonadora española y apenas inquietaron. La final será Holanda-España, dos eternos a conquistar el título. Habrá nuevo campeón, y por fin llegará la recompensa para dos grandes selecciones.



... Y España estalló en su mejor versión. Ha tardado, han costado cinco partidos. Cuando las potencias del fútbol señalaban sin titubear que esta vez sí, España era favorita y no era una treta más de la prensa para vender ejemplares y humo, lo decían por algo. Lo proclamaban a los cuatro vientos porque la habían visto jugar así. Y surgió. Reapareció cual ave fénix, en el momento clave, en las Semifinales. Sólo cabe esperar que este grandioso juego se ratifique el día de la Final para llenar de éxtasis al país.

Habrá quién piense que en los demás partidos se han reservado fuerzas para llegar en las mejores condiciones físicas a los encuentros finales. Otros señalarán que, a medida que avanza el torneo, los jugadores van cogiendo forma física porque se adecuan al ritmo de competición. Es mucho más sencillo que eso, es futbolísitco, un cambio que muchos reclamábamos. Pedro salió por Torres. Y cambió al equipo. Vicente del Bosque ha sorprendido a propios y extraños, desmintiendo la teoría del "lo que funciona no se toca" y aún más, prescindiendo de un futbolista al que ha dado la máxima confianza.

Gracias a ese cambio, La Roja fue otra. Su fútbol natural salió a la perfección. Cierto es que los alemanes han sido una sombra de lo que estaban siendo en este Mundial y no han realizado esa presión asfixiante como lo hicieran Chile y Paraguay (hay que apuntar que los sudamericanos son conjuntos más aguerridos) pero el cambio ha repercutido en todo el equipo. Y no sólo ha sido una grata alegría el cambio, ha sido más su posición. Cuando reclamábamos la inclusión en el equipo de Silva o Cesc- concedámosle a del Bosque el doble pivote, que hoy sí ha funcionado a las mil maravillas- era para mayor toque en el centro. Pero Pedro ha jugado más por el centro que por la banda, su posición natural que, en un principio, su entrada en el campo podría suponer utilizar la banda para aprovechar la espalda de los laterales, porque tanto Lahm como Boateng son muy dados a subir al ataque.


Mr. Determinante


Con Pedro en el centro, el equipo ha funcionado. Toque y toque, movimiento constante de los medios en busca de espacios. El ya clásico toco y me voy propio del fútbol sala aplicado a la perfección en la Semifinal de un Mundial frente a la todopoderosa Alemania. Con cinco centrocampistas, España era dueña del balón y del partido. Xavi encontraba referencias de pase con tan sólo levantar la cabeza; Iniesta y Pedro jugaban por el centro y caían a las bandas cuando era necesario, en el momento de cambiar la orientación del juego. Busquets y Xabi Alonso no estuvieron atrasados, se juntaron más con el resto del equipo y tocaron y tocaron. Capdevila y Ramos, inmensos, subían con atrevimiento, con seguridad para el dos contra uno en la banda. Y resaltar la actuación del propio Pedro. Parecía un veterano. Con un gran desparpajo, tocaba con seguridad, buscaba el último pase y su osadía en el uno contra uno ha sido bestial. Lástima de esa última jugada, en la que fue muy individualista y no cedió un balón franco para Torres- si marca Pedro en esa jugada hubiera sido impresionante-.

El partido era prácticamente un monólogo. España tenía el balón y atacaba sin cesar. Abría a banda cuando era necesario para desarrollar la jugada y, con toda la intención del mundo, el último pase entre líneas, para superar la zaga germana en busca del hueco. Lástima que no llegó ese último pase, aunque en eso reside el verdadero peligro de España. Alemania apenas tenía el balón, y sus intentos de contragolpe fueron interceptados por unos inconmensurables Puyol y Piqué en los cruces, o por Alonso y Busquets. Schweinsteiger y Ozil no aparecieron, a lo que se unió la baja de Müller, con la que Alemania no encontraba su juego.

El gol no llegaba. El empate sin goles era una injusticia. Hubo ocasiones, peligro, con una gran velocidad en el segundo tiempo. España lo intentaba, insistía con paciencia, como mejor sabe. Hasta que llegó el minuto 73. Los sabios medievales se reunieron antes del partido y el clérigo mayor vaticinó que el primer gol de España llegaría en la jugada más inusual: La España de los bajitos abriría el marcador ante los tanques alemanes a balón parado, en un córner, de cabeza y lo haría Puyol. Y así fue. Xavi puso la bola al punto de penalty y, desde atrás, como un avión y con un soberbio testarazo, el gran Puyol marcó el gol de la victoria. Euforia desatada en toda España. El sueño de la final más cerca.


¡A la finaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!


España reculó y los teutones se fueron al ataque. No colgaron tantos balones al área, tocaron como saben, pero una España bien cerrada, dispuesta a dar un pelotazo para la contra, supo defender la renta. Ahí sí entró Torres, en su momento, para un par de carreras en diez minutos, para explotar su potencia cuando hay espacios. Aunque no marcó, cuando se da la circunstancia de un juego al contraataque, Torres es indiscutiblemente el mejor. El partido finalizó, como no podía ser de otra forma, con victoria española, que se antojó bastante corta.

España ya ha hecho historia. Ha llegado por primera vez en su historia a la final de un Mundial. Y con todos los galones. Con un mal fútbol hasta el día de hoy, que ha sido brillante. Su rival será Holanda. Y habrá nuevo campeón. Por fin, uno de los dos eternos aspirantes levantará el trofeo. Dos equipos que han tenido tradición de practicar un buen fútbol. No hace falta volver a recordar a La Naranja Mecánica. Pero sí a esa España que se ha quitado el fantasma de Cuartos, por esos buenos grupos de jugadores de México '86, EE.UU '94 o en Corea y Japón '02, donde se acuñó la frase "jugamos como nunca y perdemos como siempre". Dos selecciones que no siempre eran favoritas, pero consideradas en el grupo de las mejores del mundo, peligrosas, que estaban ahí. Que estaban en el top ten mundial. El domingo, en Johannesburgo, el estadio Soccer City dictará sentencia. Por una vez, el Dios del fútbol va a hacer justicia por una de esas dos selecciones que siempre han merecido ganar un Mundial.

miércoles, 7 de julio de 2010

Uruguay 2- Holanda 3

El golazo de Van Bronckhorst


NO SON TAN MECÁNICOS, PERO SON FINALISTAS

Holanda llega a la final 32 años después, gracias dos goles en tres minutos. Uruguay no pudo ante la solidez y pegada de la Oranje, aunque peleó con mucha garra. Alemania o España, serán el rival de los holandeses.


Uruguay
y Holanda tenían una cita con la historia en estas Semifinales. Dos equipos con tradición y solera volvían a unas Semifinales después de cuarenta y doce años, respectivamente. Además, tenían la oportunidad de regresar a una final tras muchos años intentándolo en vano. Lo cierto es que ambos han tenido un camino sencillo hasta estas semifinales, aunque hay que apuntar que el grupo de Uruguay no era sencillo y que Holanda derrotó a Brasil con todo merecimiento, aunque con escaso fútbol. Pero el resto de rivales no eran de gran calidad, aunque en el fútbol hay que imponerse a cualquiera.

A falta de fútbol, goles. No fue un partido de ocasiones, de ritmo lento y bastante cansino en muchas fases del juego. Holanda encarrilaba el encuentro con un soberbio gol del su capitán, Gio Van Bronckhorst. A los diecisiete minutos, lanzó un misil escorado, muy lejano que golpeó en la madera y se coló a la altura de la escuadra. Uruguay tuvo más posesión en busca del empate, y el premio lo encontró al filo del descanso en las botas de Forlán. En ambos goles tuvo que ver el efecto del Jabulani, si bien en el gol del uruguayo ayudó la mala colocación de Stekelenburg y su despiste, lo que no quita el gran golpeo de Forlán. Tablas en el descanso.

En la reanudación, un poco de lo mismo. Juego feo y aburrido , sólo un par de ocasiones de Robben y Forlán. Hasta que llegaron los tres minutos en donde la Oranje sentenció a los charrúas. Primero Sneijder, en el '70. Su disparo en la frontal, cruzado y ajustado al palo, lo desvió un defensa y Van Persie, en fuera de juego, no llegó a tocar el balón . Aunque casi interviene en la jugad, el gol holandés es legal ya que el el balón proviene de un uruguayo. Sólo tres después, Robben remató un buen centro en el punto de penalty, con un perfecto giro de cuello y ajustando el esférico a la base del poste, donde nada puede hacer Muslera.


Robben celebrando el tercero


Con el partido sentenciado, los siguientes minutos los jugó Holanda a placer. Aunque aún quedaría tiempo para algo de emoción. En el descuento, una falta de estrategia de Uruguay supuso el segundo tanto, obra de Maxi Pereira de tiro cruzado. Después, varios balones a la olla de Uruguay a punto estuvieron de empatar, pero la defensa holandesa estuvo bien al corte y el árbitro añadió dos minutos de más.

Ya no son tan mecánicos ni juegan al fútbol total como antaño, practican un fútbol práctico. Sería curioso que, con el cambio de estilo, la Oranje se proclamara campeona del Mundo, se reabriría el eterno debate sobre estilos futbolísticos. Lo que es evidente, es que Holanda está ante la oportunidad de vengar a la generación de los '70, aquél mítico equipo de Cruyff, Neeskens y compañía que llegó a dos finales consecutivas. O a la de los '80 comandada por Van Basten y Gullit que, aunque se proclamaron campeones de Europa en 1988, sus papeles en los Mundiales no fueron muy positivos. Vengaron a la de los años 90, con Bergkamp y CIA, que perdieron dos veces consecutivas con Brasil, esa deuda está saldada. Están a un paso de vengar a generaciones más potentes y más vistosas, lo que no quita que esta selección, tiene una enorme calidad, en especial su gran pegada.

lunes, 5 de julio de 2010

Resumen de los Cuartos (II)

El gol que condicionó el encuentro


Alemania 4- Argentina 0
El minuto 3 fue el que condicionó todo el partido. Falta desde la izquierda que saca Schweinsteiger, error de marca de Otamendi y Müller remata a placer adelantando a los germanos. A partir de ese instante, Argentina intentó buscar el empate, pero fue en vano. La albiceleste ha tenido varios problemas durante este Mundial. Su defensa era demasiado veterana y no tenía demasiadas garantías. En el centro del campo, su mejor hombre, Mascherano, no estaba ayudado por nadie. Di María y Maxi no le dieron la profundidad necesaria por las bandas. Y, el error más grave de Maradona, ha sido la ubicación de Messi en el terreno de juego. Diego ha colocado a su mejor hombre muy lejos del área, casi en el centro del campo. Por muy grande que sea Leo, por muy genio que nos parezca a todos los aficionados de este deporte, La Pulga no puede hacer en cada partido la jugada del gol al Getafe. Eso pasa una vez en la vida, como máximo dos. Messi es letal cerca del área, es cuestión de aprovechar las virtudes de los jugadores y Maradona no lo ha sabido hacer. Con sólo pólvora es difícil ganar, porque el equipo está descompensado en el resto de sus líneas.

Así las cosas, Alemania jugó como más le gusta: a la contra. Los germanos han sabido demostrar que saben tener la posesión del balón, jugar entre líneas, tocar y tocar. Pero prefieren esperar atrás, sin dejar espacios, para salir al contraataque como balas, aprovechando la velocidad de Müller, Klose o Podolski. Su centro del campo asusta, y se hizo dueño de la situación. Khedira es el eje, Müller y Ozil son dos estiletes. Pero la reubicación como medio centro de Schweinsteiger ha sido genial. Lo hizo Van Gaal en el Bayern y Löw ha cogido el testigo. Su partido ha sido de diez. La jugada del tercer gol lo ratifica.

Ya desgastada Argentina, Alemania mató el partido con tres goles más. Sorprendente resultado sí, aunque visto el juego desplegado por ambos conjuntos no lo es tanto. Alemania llega a las semifinales tras dos impresionantes goleadas a dos potencias balompédicas como son Inglaterra y Argentina y con un juego brillante. Hay que felicitar a su entrenador, Joachim Löw, que ha rejuvenecido al equipo y que está en un momento óptimo.


¡Villa maravilla!


Paraguay 0- España 1. Partido raro donde los haya, con un carrusel de emociones en muy poco tiempo. La primera parte del conjunto de Del Bosque fue horrorosa. Sabedor de que La Roja trataría de tener la posesión del balón, el entrenador paraguayo, Martino, planteó el partido a la perfección. Una presión asfixiante, desde muy arriba iniciada por los delanteros Valdez y Cardozo, y acumulando muchos jugadores en el centro del campo para cortar la línea de pase. Así, Xavi volvió a jugar de mediapunta sin tener con quién asociarse para crear peligro entre líneas, con Iniesta y Villa pegados a las bandas y con Xabi Alonso y Busquets de nuevo sin poder realizar pases por el medio, la gran virtud de este equipo que no está sabiendo explotarla en este Mundial.

Y es que Vicente del Bosque se empeña en que juegue Fernando Torres y el madrileño no está en condiciones físicas. Parece que Vicente es el único ser en el mundo que no ve que está en un estado de forma más que lamentable. Así, sacrifica a un hombre de centro del campo con el que poder dominar más la posesión y circular más rápido el balón. Cesc y Silva están a verlas venir. Lo mismo pasa con el doble pivote. Muchos se empeñan en vendernos la burra en que el seleccionador los coloca para dar equilibrio al equipo. Curioso resulta que, cuando del Bosque sacó a Pedro en detrimento de Xabi Alonso (unido al cambio de Cesc por Torres) ni equipo partido ni gaitas, se vio la mejor versión de la selección en el partido, unido al cansancio paraguayo. Con esto no hay que restar ningún mérito al partido realizado por Paraguay, ni mucho menos. Pero, sabiendo España que la mayoría de equipos se encierran para salir a la contra, debe contrarrestar esas armas para poder desbloquear esa presión y eso pasa porque Xavi no juegue en tierra de nadie.

Hasta los minutos locos de los penaltys, el partido tuvo color guaraní. Sólo dejaron tirar una vez a España. Presionaron de forma excepcional, un equipo rocoso, duro y que tuvo varias oportunidades en ataque. Tenían el partido controlado hasta el minuto 55. Aquello fue la locura general. Bajadas y subidas de tensiones en sólo cinco minutos. De la tristeza a la euforia y de nuevo a los nervios y a la inquietud. Piqué cometió un clarísimo agarrón a Cardozo. Él mismo se encargó de lanzarlo, pero Casillas resurgió, reapareció El Santo para blocar el esférico. A la siguiente jugada, un penalty por derribo a Villa, menos claro, pero lo fue. Xabi Alonso marcó, pero el árbitro, Carlos Bartres, mandó repetirlo por un pie de Cesc. El pésimo arbitraje de este señor fue increíble. Anuló un gol a Paraguay en un fuera de juego inexistente. No mandó repetir el penalty sobre Cardozo cuando hubo varios jugadores que invadieron el área, sin embargo, sí éste. Para redondear su nefasta noche (capítulo aparte merece la permisividad con la dureza de Paraguay) justo después de que Alonso fallara la repetición de la pena máxima, no pita un derribo clamoroso de Villar sobre Cesc.


Le seguían llamando El Santo


Con media hora por delante y tras un carrusel de emociones, todo era tensión. Gritos, desesperación, preocupación. Gran carga de adrenalina acumulada. España tenía el control aunque no finiquitaba. Pero llegó el minuto 83. Iniesta conduce el balón dejando atrás a dos defensores, pasó al hueco a Pedro que trazó un gran desmarque. Su lanzamiento pegó en el poste y el cuero lo recogió Villa. El asturiano controló, se paró y abrió fuego. A la madera. La pelota fue llorando por la línea de gol hasta topar con el otro palo. Pudo salir fuera, pero finalmente entró. Con suspense. Como en las películas de Hitchcock. Villa nos dio la gloria. Éxtasis total y absoluto. Aún quedaría la doble oportunidad de Paraguay que salvó Casillas y un descuento eterno, ya que Bartres añadió un minuto más por la patada en la cara a Sergio Ramos. Y pitó.

Lo confieso, señores, yo aún seguía sufriendo, cerquita de llorar. Falta de sueño, muchos cambios de ánimo en tan poco tiempo hicieron que sólo gritara de alegría y después me quedara hasta un buen rato después sin fuerzas. Demasiados pensamientos negativos en poco más de media hora. España iguala el cuarto puesto del Brasil '50, que no la semifinales, entonces se disputaba un sistema de liguilla. A aquél mítico gol de Zarra se le une el de Villa, dos goles que han pasado a la historia.

Resumen de los Cuartos (I)

Ha empezado lo mejor del Mundial y no, no es que estemos contemplando unos partidos brillantes. Pero estos Cuartos de Final han dejado momentos para el recuerdo. Euforia, desolación o tensión al límite se han vivido durante estos cuatro partidos para la historia. Cada uno con su momento clave, instantes que permanecerán en la memoria de la historia de este deporte.



El error de Julio César y Melo


Holanda2- Brasil 1 El momento determinante fue el minuto 54. una falta escorada en la banda derecha a favor de la Oranje. Sneijder se prepara para botarla. Su centro se lo come Julio César, una cantada o el estorbo de su defensa, Felipe Melo, le impiden atrapar el balón. Pasa por su lado y el propio Melo, introduce el balón en su portería. Sneijder lo celebró con la cámara. Empate a uno y ya nada fue igual.

Hasta ese momento, el dueño y señor del partido fue Brasil. Marcó un gol en un ajustado fuera de juego que fue anulado, pero en el '10 se adelantó. Un gran pase entre líneas de Melo, ayudado por la autopista que dejó la defensa holandesa, permitió a Robinho definir con clase y tranquilidad. La canarinha no mostraba un juego precioso, pero dominaba con mucha claridad. Tenía el balón, no sufría atrás y, cuando se acercaba al área de Stekelenburg, llegaba con peligro. Al descanso, nadie podía prever que los tulipanes dieran la vuelta al marcador. Pero el fútbol tiene estas cosas, situaciones imprevistas, goles que llegan con fortuna y que pueden cambiar un partido. Empiezo a creer seriamente en que los partidos se deciden por detalles, visto lo visto.

Tras el afortunado gol, Holanda dominó. Brasil empezó a desgastarse y esperó atrás, como más le gusta. Con más posesión del esférico, Holanda creaba peligro y llegó el segundo gol. Un buen córner que sacó Robben, peinado por Kuyt y que Sneijder envió con un potente cabezazo a la red. Brasil tenía que ir a por el partido, pero no lo consiguió. Melo, en una desgraciada tarde, fue expulsado por un claro pisotón a Robben. Con 10, los Robinho, Kaká, Alves o Maicon pudieron con Holanda. Una selección que en este Mundial ha abandonado el fútbol total de la era Cruyff, apostando por un fútbol más práctico. Incluso pudieron sentenciar el partido. Una Holanda con poco fútbol se impuso a la defensiva Brasil de Dunga. Alegría para los europeos, tristeza para una canarinha que buscará nuevo entrenador tras la marcha del mediocentro con el que fueron campeones hace 16 años.



La que probablemente sea la imagen del Mundial


Uruguay 1 (4)- Ghana 1(2): 120 minutos de juego intenso y disputado. Dos golazos de Muntari y Forlán, gracias al efecto del Jabulani. Pero todo eso queda eclipsado por un momento triste o alegre, según el prisma, histórico. Minuto de descuento del final de la prórroga. Falta lateral para Ghana. Balón a la olla. Un primer remate despejado. El segundo y el tercero también. Pero con una mano clarísima de Luis Suárez que evitaba el gol ghanés. Penalty y expulsión. Desolación uruguaya. Gyan tenía en sus botas una oportunidad histórica. Podía meter por primera vez a un conjunto africano en las semifinales de un Mundial. Tenía el destino de África, ese continente que siempre ha luchado, de pueblos bañados en sangre, de extrema pobreza, de enfermedades. Un continente que podía tener una alegría, aunque sea pequeña, porque esto es sólo fútbol. Pero Gyan mandó el balón al larguero. Desconsuelo absoluto en toda África, empatía en muchos países del mundo, un momento de locura bestial. No se puede hablar de injusticia futbolísitca porque Uruguay ha merecido también el pase. Pero la crueldad del balompié se ha vuelto a erigir ante el más débil. El fallo de ese penalty, se ha convertido ya, sin ninguna duda, en la imagen de este Mundial africano

Así, Luis Suárez se convirtió en un héroe inesperado. Evitó la derrota segura y condujo a los suyos a la gloria. Su expulsión ha sido la más dulce, la mejor expulsión de la historia del fútbol. ¿Se puede ser un héroe infringiendo el reglamento? En este caso, la respuesta es afirmativa. Muslera paró dos penaltys y el Loco Abreu hizo honor a su nombre, transformando el último penalty con clase, de vaselina, a lo Panenka. Con un camino hacia estas semifinales más sencillo de lo habitual al menos a priori, pero con todo merecimiento. 40 años después, Uruguay regresa a unas semifinales del un Mundial. Ya no es el equipo que vemos en los libros de la historia del fútbol, ese equipo lejano que ganó dos Mundiales. Ahora le podemos contemplar en la realidad, que es un gran equipo de presente. Uruguay vuelve a ser un grande.

viernes, 2 de julio de 2010

Llegan los Cuartos

Esta tarde comienzan los Cuartos de Final del Mundial, un buen momento para analizar a los ocho equipos que lucharán por el título. No voy a hacer ni pronósticos ni decir las posibilidades que tienen en estos enfrentamientos, no es un estilo conveniente por dos motivos: el yo ya lo dije es un autobombo patético, pero peor es quedar en ridículo porque puede suceder todo lo contrario a lo que tú dices. Simplemente son impresiones de lo que me han parecido las diferentes selecciones.

Uruguay: Tras 44 años de ausencia en esta ronda, el conjunto uruguayo llega con todo merecimiento. Un equipo que no destaca por su juego brillante, pero que es serio y ordenado como pocos. Cuenta con sus dos goleadores en un buen estado de forma, Forlán y Luis Suárez, tras batir en un intenso partido a Corea del Sur. Además, su fase de grupos fue brillante. No encajaron ningún gol en los tres partidos y se enfrentaron a tres selecciones que, sobre el papel, eran complicadas: Francia (aunque fue un fracaso su actuación) México y el anfitrión, Sudáfrica, que si bien no presentaba un gran equipo, la escuadra que organiza un Mundial nunca había quedado eliminada durante la fase de grupos.

Ghana: El orgullo africano quedó salvado ya en Octavos en su Mundial, pero se verá reforzado por la clasificación de los ghaneses para esta ronda de Cuartos. Pasaron la primera fase en un grupo complicado, gracias a su victoria de penalty frente a Serbia, el empate contra Australia y la derrota ante los alemanes, en la que, a pesar de perder, su imagen no se vio afectada, ya que les plantó cara. Su enfrentamiento en Octavos con EE.UU fue intenso, muy disputado, en el que se impusieron en la prórroga, dominando la primera mitad y sufriendo en la segunda parte. Si vencen a los uruguayos, será el primer conjunto africano que acceda a las Semifinales en la historia de los Mundiales.

Alemania: La regeneración que ha realizado Joachim Löw ha sido magnífica. Los nuevos valores como Ozil y Müller, unidos a los viejos rockeros como Klose, Podolski y la reubicación como mediocentro de Scweinsteiger han surtido un buen efecto. Y eso a pesar de no contar por lesión con su estrella Ballack, aunque este hecho ha servido para que el brillante Ozil se haya hecho con un puesto en el once inicial. Es un equipo que sabe tocar, tiene velocidad y siempre busca los espacios entre líneas. Su fútbol es vistoso y alegre, aunque sabe esperar atrás y salir a la contra como en el partido frente a Inglaterra, donde barrieron a los ingleses por completo. Están en un gran estado de forma y su selección tiene futuro.

Argentina: Maradona ha conseguido que un equipo descompensado gane con sus encuentros con gran autoridad. La defensa y el centro del campo ofrecen dudas, Heinze y Demichelis no son los defensas que eran como el medio Verón y Mascherano no pasa por su mejor momento. Pero tienen un ataque demoledor, probablemente el mejor del Mundial. Higuaín está en racha, Messi aún no ha marcado pero está jugando sus mejores partidos con la albiceleste y Tévez tiene centrado su punto de mira. Y, por si alguno de estos tres delanteros fallan, en el banquillo quedan Agüero, Milito y el veteranísimo Palermo. No juegan a nada, parece que van andando, pero aplastan a sus rivales como quieren. Además, cuentan sus partidos por victorias.

Holanda: El fútbol que hasta ahora han desplegado en este Mundial sigue dejando interrogantes. A la oranje le está costando hilvanar ese fútbol atractivo y ofensivo como antaño, pero han vencido sin sufrir demasiados problemas todos sus partidos. Bien es cierto que sus rivales hasta ahora no han sido de gran entidad, simplemente ganan sin brillantez. En Brasil tendrán un escollo realmente duro y serio. Con un Robben recién salido de su lesión y que, aún teniendo que coger minutos, junto con Sneijder han sido los artífices de la clasificación holandesa a cuartos con sus goles frente a Eslovaquia.

Brasil: Su fútbol aburre. Es lento y cansino. Hace muchos años que dejaron de practicar el jogo bonito. Se dedican a un fútbol defensivo. Pero la apuesta de Dunga está cosechando sus frutos. Son parecidos a Argentina, aprietan el acelerador cuando es necesario para llevarse los partidos. En cualquier momento surgen de la nada Robinho, Kaká y Luis Fabiano para hacer de las suyas, o las carreras de Alves y Maicon por la derecha para destrozar a sus rivales. Pero hay una gran diferencia entre esta albiceleste y la canarinha. Los brasileños son un auténtico bloque, su solidez defensiva es exquisita y el trabajo de sus medios Gilberto Silva y Ramires es esencial. Han llegado a estos cuartos con gran solvencia, no enamoran pero son temibles.

Paraguay: Es, junto a Ghana, la selección que llega por primera vez en su historia a los Cuartos de Final de un Mundial. Su fútbol es rocoso, muy físico, saben pertrecharse atrás como pocos, aunque la elegancia en su juego brilla por su ausencia. Superaron la fase de grupos en primera posición, dejando a una selección históricamente potente como es la italiana, que ni mucho menos ha sabido demostrarlo. Su partido contra Japón fue aburrido pero intenso, tras una prórroga y una taquicárdica tanda de penaltys.

España: Comenzó el Mundial con muchas dudas ya que, la considerada gran favorita, se la pegaba de forma estrepitosa contra Suiza. Frente a los hondureños, lo único que mejoró fue una circulación de balón más rápida- debido a los espacios- y el resultado, porque el juego fue deplorable. Con Chile, la roja tuvo la suerte del campeón al encontrarse un gol y una expulsión en el segundo tanto, pero sufrieron de lo lindo, sólo pudieron controlar la posesión del balón en la segunda parte con un hombre más en el centro del campo. Ante Portugal, la primera parte dejó que desear, pero la segunda tuvo grandes momentos gracias a la entrada de Llorente, que fijó la defensa lusa para crear espacios. Y, después del gol, se dedicaron a hacer un rondo infinito hasta el final del partido. Sigue generando dudas la vistosidad y efectividad del doble pivote, aunque Alonso y Busquets estén en forma. El equipo no se encuentra en las mejores condiciones físicas, jugadores clave no están en su mejor momento: Iniesta sigue mejorando poco a poco, a Xavi se le espera a pesar de jugar más solo que la una, Torres está fatal nadie sabe qué ha sido de Silva y Cesc, resulta incomprensible que apenas jueguen. España va de menos a más, con mayor confianza y con un Villa estelar, con cuatro dianas.

jueves, 17 de junio de 2010

España 0- Suiza 1

Los suizos celebran el gol de la victoria


BATACAZO

España cae ante una amurallada Suiza por su lentitud y juego previsible. Los suizos se limitaron a defender y a buscar el error que les pudiera dar la victoria. La roja tiene posibilidades de pasar de la primera fase, pero ha de vencer los dos partidos restantes.


En momentos de elucubración sobre si seguir realizando crónicas de fútbol o simplemente hacer unas reflexiones generales sobre, en este caso, el Mundial, me quedo sinceramente con lo segundo, porque lo primero no me motiva en absoluto. Paréntesis con aire de autobombo al margen, hoy toca crónica porque la situación lo requería. O más bien, reflexión general sobre no sólo lo que ha sido el partido, sino la gran cantidad de opiniones que ha generado. El sentimiento de ilusión de un país venido abajo.

Tras la brillante Eurocopa, el resbalón de la Copa Confederaciones (disculpándolo porque es un torneo menor) y el gran juego desplegado por España, muchos aficionados al deporte rey teníamos la ilusión, la esperanza de que este año sería posible, cambiando el habitual victimismo que nos ha ido acompañando a lo largo de los grandes torneos futbolísticos. Pues bien, hoy ese sentimiento ha desaparecido para muchos, empezando por mí. Volvemos al escepticismo, al ya lo dije yo, o estos de la prensa que no hacen más que vender humo y no tienen respeto a los rivales.



Yo no quiero pensar mal, pero...


Este partido lo hemos visto un millón de veces, la película también. El vamos a ganar sí o sí y te pegas el sopapo padre. O incluso el resurgir cual ave fénix, como Italia, que es la única selección que no gana por fútbol, gana por la camiseta. España ha hecho un partido aceptable, pero no bueno ni genial. Atacamos, tenemos la posesión del balón, creamos alguna que otra ocasión, dominio claro, pero llega un equipo rocoso, que se atrinchera atrás, monta una contra y nos mete un gol de churro, obra de Fernandes tras tropecientos rebotes con posible falta y fuera de juego. Han fallado muchas cosas sí, y se digan lo que digan los que van de sabios del fútbol, nos ha ganado una Suiza que es una medianía que no tiene absolutamente nada, sólo sabe defender y ha tenido suerte. Discutir sobre el tipo de juego es aburrido y cansino, España no ha merecido ganar pero, desde luego, tampoco perder.

Los factores de esta derrota (que, evidentemente, si vamos a lo simple, se resume en mala suerte, pero el fútbol es más que todo eso) hay jugadores clave que no pasan un buen momento de forma como Villa, Iniesta, Silva o Torres. Unos por lesión, otros por cansancio, no están al nivel. La circulación de balón ha sido muy lenta. Lo cierto es que ya han empezado las críticas a Del Bosque por la alineación, que si no ha sacado a Cesc- que no está en gran forma pero es un centrocampista llegador- no ha debido jugar con extremos en la segunda parte, o el doble pivote Busquets-Xabi Alonso. Culpa del entrenador no parece, este partido normalmente lo gana España.

Esa lenta circulación, unida a la previsibilidad de las jugadas ha sido el gran lastre. No había profundidad, se buscaban las bandas constantemente y ni los laterales Ramos y Capdevilla son ofensivos, ni la entrada de los extremos Navas y Pedro han servido para encontrar el gol. Balones constantes a la olla, a la cabeza o al pie de la ordenada defensa Suiza que se limitaba a despejar. Apenas la roja ha intentando utilizar el centro, haciendo paredes en la frontal para desequilibrar la defensa del conjunto helvético. Y los delanteros no han ayudado. No han utilizado desmarques de ruptura para crear espacios y plantarse ante el portero, pero ni Xavi, ni Iniesta, ni Silva les han surtido de balones para ello, apenas han tenido el balón en sus botas. España aún no tiene el punto óptimo de forma y lo ha pagado caro con un ritmo muy cansino sin apenas inquietar al portero Benaglio.


No es por el fallo de Piqué, es que la foto mola, ¿vale?


Suiza jugó a lo suyo. El equipo de Otmar Hitzfield tenía claro su cometido. Jugar con nueve hombres por detrás del balón, un solo punta y a defender. Montar una contra si se da la ocasión y a esperar la oportunidad. Y llegó en el '52, con saque largo del portero, prolongación de cabeza, varios rebotes, mala salida de Casillas (hay hasta debates sobre eso, este es el país de los debates) patada involuntaria a Piqué y gol. Lo de que es un error arbitral, es un fuera de juego tan sumamente difícil de ver que, sin una cámara cercana a los futbolistas, apenas se puede ver quién la toca primero y quién la remacha. Una cosa es decir que el árbitro estuvo mal, muy permisivo con las faltas de los suizos, pero decir que la derrota es por su culpa es lloriquear.

Ahora España tiene que derrotar a Honduras y Chile. Es posible, por supuesto, esto puede ser sólo un traspié. Pero estamos en un país donde pasamos del blanco al negro en un instante. Las ilusiones de alzarse con el título se van diluyendo, pero aún hay esperanza de estar en Octavos. Sin elegir el cruce como creíamos. Aunque también se da por hecho que Brasil va a ser primera de grupo fijo, pero lo cierto es que a la canarinha le costó lo suyo derrotar a Corea del Norte, veremos. Cura de humildad, es posible, hay que poner los pies en la tierra y pensar en el tópico del partido a partido más que nunca. El equipo lo tenemos. El estilo también. Hay que mejorar en la circulación del balón, en los desmarques de ruptura y en el último pase entre líneas. Mejorando todo eso, España estará en Octavos, sino, será muy difícil.

viernes, 11 de junio de 2010

Sudáfrica 1- México 1

¡Ese bailecito, ahí!


TABLAS EN EL INAUGURAL

Sudáfrica y México empataron a 1 en un partido entretenido pero de poco fútbol. Los mexicanos merecieron más en la priemera parte, mientras que los bafana-bafana desplegaron un mejor fútbol en la segunda. Ambos, con un punto, a la espera del Francia- Urugay.

Esta tarde dio comienzo el ansiado primer Mundial de fútbol en el continente africano. Abrían fuego el anfitrión, Sudáfrica, y la tricolor, México. El Soccer City de Johanesburgo se vistió de gala para recibir este partido, y la afición de los bafana-bafana le dio color a la grada.

México comenzó dominando claramente el partido. Posesiones largas de balón, mucho toque para intentar buscar el hueco de la zaga sudafricana. En el primer tiempo gozaron de numerosas ocasiones, tienen un buen gusto por el juego de toque pero les falta algo: apenas tienen gol. El conjunto de Javier Aguirre carece de un gran nueve, de un rematador que asegure goles. Ni Giovanni dos Santos, ni Guille Franco, ni Carlos Vela tienen el suficiente atino de cara a puerta que les podría dar mayores aspiraciones al equipo azteca.

Por su parte, Sudáfrica, jugó atrás, para buscar la contra. Concedió ocasiones, pero no tiene un equipo para engarzar buenas jugadas. Su fútbol es directo y al contraataque. Eso sí, cuando son capaces de realizar estas jugadas tienen mucho peligro, dada su velocidad y la calidad de algunos hombres como Tshabalala o Pienaar.

El fútbol desplegado por ambos conjuntos fue escaso durante todo el choque, pero fue un partido movidito. Entretenido para el espectador neutral, con idas y venidas y oportunidades para ambos bandos. Y con tensión, con mucha tensión. A los diez minutos de la segunda parte, cuando México controlaba el partido, se adelantó el equipo de Parreira. Pienaar mandó un preciso pase al hueco para la carrera de Tshabalala, que enfiló la puerta del Conejo Pérez y se sacó un potente y preciso disparo que se coló por la escuadra. Golazo para abrir el Mundial, con un gran baile de los sudafricanos para celebrarlo.


¡No le ahogues, hombre!


A partir de ese momento, los bafana-bafana se crecieron. No dominaban la posesión del balón, pero sus llegadas al área azteca fueron más constantes y peligrosas. Parecía que el partido iba a morir así, con victoria anfitriona, hasta que llegó el minuto 79. Centro preciso del deportivista Guardado, error de la zaga sudafricana que habilita al todavía barcelonista Márquez, quien controla en el piquito del área pequeña para después batir a Khune. El káiser de Michóacán marcó un gol de delantero centro, algo nada tipico dada su posición.

Sudáfrica tuvo una última oportunidad al filo del final del encuentro, pero Mphela, escorado, estrelló el balón en el poste, y el partido terminó en tablas. Justo empate visto lo que pasó en los 90 minutos, México mereció más en el primer tiempo, pero Sudáfrica respondió bien y a punto estuvo de llevarse el gato al agua. Eso sí, los goles llegaron cuando mejor estaba jugando el equipo que los recibió. Partido entretenido de poco fútbol, esperemos que esto mejore. El Mundial no ha hecho más que comenzar.

LAS CLAVES:

México jugó una buena primera parte, mimando el esférico pero sin llegar a puerta con claridad. La falta de un 9 puro les resta posibilidades para llegar a Octavos, aunque es de agradecer su propuesta futbolística. Al final, Márquez salvó un punto para los aztecas.

Sudáfrica por su parte, jugó con muchos hombres detrás del balón para salir a la contra. Sufrió en algunas ocasiones pero consiguió adelantarse gracias al golazo de Tshabalala. Un equipo ordenado pero con despistes defensivos, por culpa de uno de ellos, no ataron la victoria.

El árbitro: Plácido debut para el trencilla más joven del Mundial, el uzbeko Ravshan Irmatov. No tuvo apenas jugadas polémicas y anuló bien el tanto de Carlos Vela por fuera de juego en los últimos minutos de la primera mitad.

viernes, 14 de mayo de 2010

Atlético de Madrid 2- Fulham 1

¡La primera Europa League es atlética!


¡Y POR FIN EL ATLETI ES CAMPEÓN!


El Atético Madrid se vuelve a alzar con un título europeo tras 48 años de espera y 14 sin celebrar nada en Neptuno. Dos goles de Forlán, el último agónico, le convierten en el héroe. El Fulham sólo hizo un pobre fútbol de catenaccio.


Minuto 115, a falta de cinco minutos para finalizar la prórroga. El Kun Agüero corre por la banda izquierda como si se tratase de su primer sprint. Llega a controlar el balón justo antes de que salga por la línea de fondo. Avanza hasta la línea del área y realiza un centro al hueco del área pequeña, medido. Y entonces surgió el uruguayo, como un cohete, superando a su defensor con un toque sutil, lo justo para batir a Schwarzer. Forlán puso el 2-1, el gol del éxtasis rojiblanco. Un gol histórico para una final histórica.

En ese minuto, la euforia desbordó a los aficionados rojiblancos. Con la agonía de siempre, el sufrimiento atlético que siempre llevan en la sangre. El Atlético de Madrid no podía ganar esta Europa League de otra manera. Siempre peleando como el mejor, como dice su himno. Un gol que reconcilia al club con su afición, la más fiel de España. Catorce años han pasado desde que los colchoneros cantaron el doblete. Veinticuatro desde su última final europea, la tristemente extinta Recopa de Europa en Lyon, frente al Dinamo de Kyev, que tristemente perdieron 3-0. Treinta y seis años después de aquella mítica final de Copa de Europa, que perdieron en el desempate, porque los bávaros marcaron el empate prácticamente en el último minuto, obra de Scwarzenbeck. Y, casi medio siglo ha pasado, cuarenta y ocho años, desde el único título europeo rojiblanco, la Recopa de Europa de 1962, donde vencieron a la Fiorentina por un global de 4-1.

Y lo cierto es que ha sido extraño que el Atlético no hubiera ganado el partido antes. El conjunto de Quique Sánchez Flóres dominó prácticamente de cabo a rabo el choque. Solamente los buenos quince primeros minutos del Fulham en la segunda parte les inquietaron. El Atlético dominó el juego, la pelota. Tocaba, buscaba bandas y creaba más ocasiones que el conjunto londinense. Reyes peleó como un titán, Agüero estuvo en todas, De Gea aprobó en las pocas intervenciones que tuvo, Domínguez se consagró como un buen central rápido. Hasta Perea jugó bien. Y les quedaba Forlán que fue el encargado de hacer el doblete. Una gran recompensa para el dos veces ganador de la bota de oro, que tanto ha luchado por este club y que por fin tiene su recompensa con un título.



¡U-ru-gua-yo, u-ru-gua-yo!


Así las cosas, a la media hora de juego, los colchoneros obtuvieron su recompensa. Intervino el cuarteto atacante del Átlético, los cuatro ases. Reyes cabalgó la banda derecha y cambió el juego, Simao dio un mal pase a Agüero que tiene que controlar con la cabeza y tiró a puerta en semifallo, y apareció Forlán como una exhalación, empalmando el balón sin caer para abrir el marcador. Poco le duró la alegría a los madrileños. El Fulham tuvo un premio exceso para los méritos que estaban haciendo. El gol, en el '37, tiene su miga. Zamora consiguió controlar en la izquierda y no vio Gera solo, se desplazó dentro del área, tocó para Duff que, cayéndose, envió para Gera que centró, Assunçao no consiguió despejar y Davies mandó el balón al fondo de la red.

Un empate injusto. En la previa, se menospreció al Fulham y su juego de catenaccio total en esta final no invita a que muchos cambien de opinión. Un equipo que no quiso el balón, que corrió detrás de los jugadores atléticos, que se fundió y que apenas creó peligro. Y que casi llega a la lotería de los penaltys. Y, pese a su nula tradición europea y escasa en Inglaterra (sólo ha disputado una final de la F.A. Cup en los años 70). Pero, ante todo, un equipo que ha dejado fuera a la Juventus, al campeón alemán, el Wolfsburgo, y al anfitrión de esta final, el Hamburgo, tiene mucho mérito.


Vaya fallo del Kun...


Pero la gloria se la llevaron los rojiblancos, a base de lucha y de buen fútbol. Un equipo que no dejó de buscar el gol. De controlar el partido. Con una insistencia impresionante. Esforzándose hasta la extenuación. Sintiendo y sudando esa camiseta como nunca antes lo habían hecho. Dejándose el alma en el partido. Y Forlán lo consiguió al final, para regocijo de casi todo el país.

Dentro de una semana, los colchoneros pueden hacer doblete, teniendo a la vista la final de la Copa del Rey. Pero enfrente tendrán a un Sevilla con sus altibajos, pero que ha hecho un gran torneo copero. Y, además, el Atlético estará muy pendiente de la final de Champions, porque esperan una victoria del Bayern de Munich para ajustar las cuentas pendientes desde el '74, para vencer en la Supercopa de Europa. Ahora están disfrutando tras una temporada convulsa, con una mala Liga y una peor Champions. Y tras 14 años de puro sufrimiento y descenso incluido. Gloria para el Atlético. Neptuno vuelve a sonreír.

LAS CLAVES:

El Atlético controló el partido casi por completo. Tuvo el balón, tocó, abrió bandas, peleó y luchó hasta el final. Y, sobretodo, no dejó de buscar el gol en ningún momento. Y con un Forlán estelar, dos goles y poste incluido, el héroe de la final.

El Fulham jugó a un catenaccio ramplón, sin el juego de toque que le presuponían los expertos. Sólo creó peligro al principio de la segunda mitad y se encontró el gol del empate en una jugada aislada.

El árbitro: El italiano Nicola Rizzoli pasó prácticamente desapercibido, no influyó en el resultado ni en el desarrollo del choque. Buen arbitraje.