BARÇA IMPERIAL
El Barcelona hizo un partido perfecto con una precisión increíble en el juego de toque y una circulación de balón a la velocidad del rayo. El Madrid no presionó en ningún momento, sin fuerzas, timorato, superado por un gran Barça. Los azulgrana se colocan líderes adelantando a los blancos. Un partido para la historia, sencillamente, espectacular.
Lo acontecido anoche en el Camp Nou fue un partido glorioso para todo el barcelonismo y nefasto para el madridismo. Ni los más optimistas de unos ni los más pesimistas de los otros, hubieran imaginado que el partido podría deparar una diferencia brutal tanto en juego como en resultado. El que se presumía como uno de los partidos más igualados de los últimos años, sólo tuvo un color: el blaugrana. Un partido que ya forma parte de la historia de los Clásicos.
El partido tiene una sola lectura: La aplastante superioridad del Barcelona frente a un más que pobre y desarbolado Real Madrid. La avalancha de ese juego de toque del Barça, ejercido con precisión de cirujano a la hora de realizar el pase perfecto, con una circulación del esférico a una velocidad estratosférica, fue de principio a fin. Dirigidos por la batuta de Xavi e Iniesta, los veinte primeros minutos fueron lo más grande del partido. Toque rápido, desmarques constantes, paredes y un Real Madrid a verlas venir. Mourinho planteó mal el partido, colocó su línea más adelantada en el centro del campo, sin presionar la salida de balón del Barça, una de las pocas claves para ganar a este majestuoso equipo. Ésa y la acumulación de hombres en el centro del campo. Ni lo uno, ni lo otro, y así, es imposible que un equipo como este no te golee. Avisó Messi a los cinco minutos con una parábola preciosa que estrelló en el poste. Era el preludio. Cinco después Iniesta hizo un pase al hueco del área, Marcelo se enredó y muy listo, Xavi, girando sobre sí mismo batió a Casillas con un toque sutil. El segundo vino en menos de diez minutos. Xavi cambia el juego a la banda izquierda, Villa desbordó a Ramos en la línea de fondo, tiró, cantó Casillas y Pedro solo tuvo que empujar. 2-0 en 18 minutos, y ahí se acabó la historia.
Hasta el descanso, casi sin noticias del Madrid en ataque. Sólo un disparo de Di María. Valdés vivió su noche más plácida. El partido se encanalló, fruto de un lance protagonizado por Cristiano Ronaldo y Guardiola. Decir que el técnico azulgrana no debió retirarle el balón, fallo. Pero la reacción del portugués con ese empujón no tiene justificación alguna. Tildar a Pep como el malo de la película y como el provocador, es una falacia. Iturralde obró bien, con amarilla para el portugués y para Valdés por salir de su portería a meter cizaña. Carvalho dio un hombrazo a Messi. No pareció agresión, pero por menos se expulsó a Villa en San Mamés. Poco después, Cristiano cayó en el área barcelonista. Valdés llega antes que el portugués, al que después, por la inercia del movimiento, le derriba. Sinceramente, creo que no es penalty porque el guardameta iba a por el balón de manera evidente y llega antes que el luso.
BAILE TOTAL Y ABSOLUTO
La segunda parte fue más de lo mismo. Mourinho ya asustado por lo que se le veía encima, optó por meter a Lass en lugar de Özil. Quizá debió hacerlo desde el principio, pero a toro pasado es muy fácil comentarlo. El Madrid, timorato, contemplativo y el Barça a lo suyo. Volvió a salir en tromba, con ese juego maravilloso y no tardó en sentenciar de manera definitiva. Messi se convirtió en el perfecto asistente, moviéndose por todas las zonas del campo. Ayudó a conseguir superioridad numérica en centro del campo para tener más el balón. Incluso pudo dar más asistencias de las que dio en alguna jugada de ataque muy clara. Un pase perfecto a Villa que, en fuera de juego por un palmo, batió por bajo a Casillas. Dese luego si lo anulan, no hubiera pasado nada, pero ha sido válido porque, ante la duda, se deja seguir. El cuarto vino tres minutos después, con un pase aún más magistral si cabe de Messi, al hueco, de escuadra y cartabón, donde Villa volvió a ganar en velocidad a la defensa y marcó de caño. Espectáculo total.
A partir de ese momento, el partido fue un baile del Barça en el más sentido estricto de la palabra. Moviendo, tocando, con taconcitos, gustándose completamente. Bajando el pistón para no hacer más sangre de la que pudieron haber hecho, con escasas situaciones de peligro. Fue a partir de ese momento, una serie de rondos infinitos con la grada enaltecida con los olés y gritos contra Mourinho. El Madrid corría detrás del balón, impotente, no llegaba. En ningún momento del partido pudo hacer algo este pobrísimo Real Madrid, que fue maniatado por un gran Barça y que no mostró su nivel real. Las posesiones eran eternas, los pases incontables. Un Barcelona, sencillamente majestuoso. La gran ovación se la llevó Xavi Hernández, futuro Balón de Oro y si los sabios futbolísticos no pierden el norte, porque estamos ante un jugador brillante.
El quinto y definitivo gol llegó en el descuento, Bojan centró al corazón del área y rápidamente apareció Jeffren, que elevó el esférico para poner la manita. El equipo lo celebró en el banquillo como una piña, y la imagen de Piqué alzando su mano para deleite de todo el Camp Nou, quedará para la posteridad. Aún hubo tiempo para más, y Sergio Ramos dio una soberbia patada a Messi y fue expulsado. El sevillano perdió los papeles por completo, primero atizando en la cara a Puyol para tirarle al suelo y después empujando a Xavi. Que Iturralde no haya mencionado esto en el acta y que sólo le caiga un partido con ello, demuestra su mal arbitraje pese a que estuvo correcto en las decisiones importantes.
El Barcelona adelantó al Madrid en la clasificación. Cierto es que queda mucha Liga, que este partido en absoluto es definitivo. El resultado dará mucha confianza a los culés y estará por ver cómo afecta psicológicamente a los merengues. Para la Liga no es un resultado fundamental a día de hoy, pero para la historia del fútbol sí. Porque quedará en los anales este partido de un Barça imperial, infinito. Uno de los mejores partidos que yo haya visto en mi vida.
LAS CLAVES:
El Barcelona dominó de principio a fin. Xavi, Iniesta, Messi y Busquets se adueñaron del centro del campo, circularon la pelota a una velocidad vertiginosa desarbolando por completo a su rival. El juego de toque se impuso a la potencia.
El Madrid no existió. Ni presionó, ni defendió, ni atacó, muy gris. El partido fue desastroso en todos los sentidos, lo único positivo es que ni siquiera se ha terminado la primera vuelta
El árbitro: Mal Iturralde, no por las decisiones importantes (aunque algunas discutibles) sino por conceptos. No es lógico que apenas pitara faltas flagrantes tanto de un bando como de otro, que aplicara la ley de la ventaja sin sentido alguno,y que dejara seguir después de faltas de libro cuando el balón lo recuperaba el equipo infractor.






















