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lunes, 16 de mayo de 2011

Películas Sobrevaloradas: El Espíritu de la Colmena (V)


Título: El Espíritu de la Colmena
Título Original: El Espíritu de la Colmena
Director: Víctor Erice
Guión: Víctor Erice y Ángel Fernández Santos
Música: Luis de Pablo
Fotografía: Luis Cuadrado
Reparto: Ana Torrent, Isabel Tellería, Fernando Fernán Gómez, Teresa Gimpera, José Villasante, Laly Soldevilla
Año: 1973 Duración: 94 mins Color
SINOPSIS: En un pueblo castellano en la postguerra, dos hermanas de seis y ocho años, Isabel y Ana vieron la película "El Doctor Frankenstein". A la pequeña le causó tal impresión que no dejaba de hacer preguntas sobre el monstruo a su hermana mayor. Cierto día, la familia se dio cuenta de que Ana había desaparecido de la casa. Y mientras todo el pueblo la buscaba, ella consiguió ver a Frankenstein reflejado en las aguas del río por la luz de la luna. Y desde entonces lo sigue invocando…




Como ya sabréis, blogger estuvo inactivo durante dos días, provocando que las entradas que se estaban escribiendo, las publicadas y los comentarios correspondientes a esas fechas, se los ha tragado la red de redes. Por ello, no hay Barça- Madrid que valga, todo eso se ha perdido. Así que nada mejor que dar la rebienvenida a la mejor sección del blog, nuestras queridísimas Películas Sobrevaloradas. Lo cierto es que últimamente he visto mierda que alcanza unas cotas terribles, por lo que esta sección se podría saturar. Pero la mierda infecta que nos ocupa, merece un lugar especial, una crítica corta y concisa sobre esta hediondez.

EL PUTAMIERDISMO ELEVADO A LA MÁXIMA POTENCIA

- Ver a Fernando Fernán Gómez manejando un panal de abejas es CINE. Ver a Edward Fox montar su propio rifle en Chacal, NO.

- Ver a Fernando Fernán Gómez fumando en la ventana con diálogos de Frankenstein de fondo es CINE. Ver a Lauren Bacall fumando delante de Humphrey Bogart en Tener y no Tener, NO.

- Ver a Ana Torrent y a Isabel Tellería hablando en susurros mientras hacen sombras chinescas es CINE. Ver discutir a grito pelao en un restaurante a John Travolta y a Samuel L. Jackson en Pulp Fiction, NO.

- Ver a Fernando Fernán Gómez escribir con una voz en off que habla sobre las colmenas es CINE. Ver a Al Pacino escribir mientras su voz en off relata sus planes en El Padrino III, NO.

- Ver a Teresa Gimpera despertarse durante más de dos minutos es CINE. Ver a Jeff Bridges despertarse en el suelo tras un duro golpe en El Gran Lebowski, NO.

- Ver a Fernando Fernán Gómez explicando a las niñas la idiosincrasia de las setas es CINE. Ver a Alan Ford explicando cómo devoran los cerdos un cadáver humano en ocho minutos en Snatch, Cerdos y Diamantes, NO.

- Ver a José Villasante tirarse de un tren herido en el tobillo es CINE. Ver a Robert Redford tirándose de un tren escapando de la justicia en La Jauría Humana, NO.

- Ver a Ana Torrent mirando un álbum de fotos de familia mientras Teresa Gimpera toca el piano de fondo es CINE. Ver a Harvey Keitel manejando las fotos de su estanco en Smoke, NO.

- Ver a un grupo de niñas saltando una hoguera mientras Ana Torrent mira es CINE. Ver cualquier conversación de un western durante la noche, bajo la luz de una fogata, NO.

- Ver a Isabel Tellería jugar con un gato, que éste le muerda, que ella sangre y que se pinte los labios con su sangre mirándose a un espejo es CINE. Ver a Burt Lancaster llevando a Claudia Cardinale del hombro, sacarse un puro, encender con él la mecha de la dinamita y cargarse a una carreta en Los Profesionales, NO.


Una niña mirando un panal de abejas: cine en estado puro, juas, juas


Ejemplos completamente dispares con un punto en común entre ellos. Dos formas diferentes de ver el cine. Ya sabemos lo que es lo bueno y lo que no. Víctor Erice es un maestro y el que diga lo contrario es un empalmado que no se entera de nada. Estupendo. Ya sabemos lo que es el cine: hacer un coñazo infecto de película, de larguísimos silencios, con planos inconexos como los anteriormente expuestos (y así hasta el infinito) de diálogos en susurros que no dicen absolutamente nada, sin hilo conductor, y con una BSO de tono monótono que da una vergüenza ajena impresionante. Eso es el cine. Luego te tiras el rollo y hablas de la posguerra, de lo mal que se vivía en pueblos perdidos de la mano de Dios, de la dura y cruda infancia, de la incomunicación, de una colmena que no sé cuántos, de las tropecientas mil metáforas que contiene, del niño ignoto que me duele dentro y ya tienes una obra maestra. Y a ganar festivales. ¿Esto es cine? No, esto es una puta mierda como un castillo de grande.

Y hay muchos que la califican como la mejor película española de todos los tiempos. Pues vale. Que os den por culo. Y ahora, me fusiláis, maricones.

Media de IMDB: 8 (4.585 votos)
Media de Filmaffinity: 7,9 (7.895 votos)
Media de Cinetrivia: (sin votos)

jueves, 12 de agosto de 2010

Películas Sobrevaloradas: Réquiem por un Sueño (IV)


Título: Réquiem por un Sueño
Título Original: Requiem for a dream
Director: Darren Aronofsky
Guión: Darren Aronofsky y Hubert Selby Jr (Novela del segundo)
Música: Clint Mansell
Fotografía: Matthew Libatique
Reparto: Jared Letto, Jennifer Connelly, Ellen Burstyn, Marlon Wayans, Christopher McDonald, Janet Sarno, Louise Lasser
Año: 2000 Duración: 100 mins Color
SINOPSIS: Harry, su novia Marion y su amigo Tyrone son adictos a las drogas y quieren ganar dinero vendiéndolas para tgener una vida mejor. Por su parte la madre de Harry está enganchada a un programa de televisión y empieza a tomar pastillas para adelgazar para acudir a él.





Hacía ya ocho meses que no teníamos una nueva edición de las amadísimas Películas Sobrevaloradas. Hay una en el tintero pero que, fue muy decepcionante y las esperanzas puestas en ellas se vinieron abajo. Con este título, se puede volver a despotricar tan a gusto, la venganza por tragarte semejante mierda es irresistible y la escribo con pasión. Por eso adoro esta sección, porque rajar sobre una peli es lo puto mejor.

UN EJERCICIO DE MODERNEZ PRETENCIOSA

Réquiem por un Sueño es uno de esos films encumbrados porque trata un tema tan duro y controvertido como son las drogas, con vanas intenciones de golpear al espectador para deprimirle un poquito, tocarle la conciencia, que reflexione y, de paso, si puede soltar una lagrimita, mejor que mejor. Una gafapastada de tomo y lomo.

La intención del film es contar lo malas malitas que son las drogas y cualquier tipo de adicción. Para ello, Daronofsky traza dos historias paralelas, la de la madre y el hijo. En la primera de ellas, una venerable anciana empieza a tomar pastillas para adelgazar y se vuelve adicta. Como trasfondo, hay una pequeña crítica a los medios de comunicación, a su gran capacidad de alienar a las personas. Pues bien, el relato resulta vacuo. Para conseguir que sea creíble, utilizan a un personaje muy influenciable por la caja tonta, esto es, una pobre viejecita. Nadie con dos dedos de frente se puede creer que la televisión tenga un potencial tan grande como para autodestruir a una persona. Te puede atontar, quedarte enganchado a ella y olvidarte de todo lo demás, e incluso convertirte en un ignorante. Pero en esta película se exagera a la máxima potencia. Una persona no se convierte esclava de un programa de adelgazamiento ni de coña. Eso no es real ni por asomo. La credibilidad es nula.

La otra historia es sobre tres jóvenes que quieren dejar su pobre existencia atrás y tener una vida mejor. Para ello, se dedican a vender (y a meterse) drogas y, con los ahorros, pretenden montar un negocio. Y todo se les tuerce, como no podía ser más previsible, claro está. Para entendernos mejor, querido lector, esta historia va del típico trío de ilusos pringaos que se cree que la vida es de color de rosa y que en breve todo volverá a ser chupi-guay y divino de la muerte. La carga dramática es inexistente, todo lo que les pasa es por gilipollas y por pardillos. No dan ni la más mínima lástima.


¡Pero qué buena estás, cordera!


Una vez resumido de que va el rollo pimpollo, toca hablar del director, el señor Aronofsky. Bien, lo primero es darle un consejo: dedícate a los dramas sencillos como hiciste con El Luchador años después de este truño, porque este rollo no es lo tuyo. Ser tan gafapasta no es bueno para la salud. fLa película es un coñazo de principio a fin. Uno no sabe si lo que pretendía este director es contar un drama crudo y que haga mella en el espectador o simplemente contar un viaje de drogas. En cualquier caso, lo que es evidente es que sus intenciones eran contar historias por estas dos vías o bien un poco de todo. Y falla estrepitosamente en ello, claro.

Para empezar, de buen drama tiene más bien poco. El principal arma que posee este género cinematográfico es la de crear empatía en el espectador a través de los personajes. ¿Cómo se crea esa empatía cuando sólo hay cinco minutos de diálogos seguidos en toda la cinta y el resto es una sucesión de imágenes sin sentido? O eres el puto Tamariz y haces magia o nada de nada. Las interpretaciones del cuarteto no llegan a calar en el espectador, excepto Ellen Burstyn que se mete más en el papel y su actuación es buena, pero no causa emoción alguna. No hay trama por ningún sitio, sólo imágenes, planos, planos y más planos. Aburrimiento y tedio absolutos.

Y, como viaje de drogas después de haber visto la magnífica Miedo y Asco en las Vegas, donde Terry Gilliam se enfrentó a la más que difícil tarea de llevar a la pantalla la novela de Hunter S. Thompson, pues da risa. El montaje es penoso. Intenta marear al espectador (cosa que no consigue) abusando de los planos recursos a toda pastilla. Además, utiliza distintos ángulos de cámara para dárselas de guay. Incluso hay quién la tilda de realista por el montaje. No se puede ser más efectista y cutre. Muy artificial. En resumidas cuentas, un videoclip de hora y media. Mira cómo molo y cómo uso la cámara rápida. Soy el maestro, estoy intentando meterte un tripi, querido espectador, a través de mis impactantes y novedosas imágenes. Nada que no se haya visto en la MTV. Repetición de las mismas escenas para rellenar metraje. Cámara rápida que no sirve para emparanoiar a nadie.


Estoy tan demacrada que no puedoooorrrlllll


Y queda la traca final. El desarrollo de la historia. Más de una hora de film lenta, aburrida, donde todo pasa con el freno de mano porque, por mucho que uno utilice la velocidad a la hora de suceder a los planos y le de al forward para que todo vaya a velocidad de vértigo cada cinco minutos, eso no implica que el ritmo narrativo sea ágil. Después, intenta realizar la paranoia final metiendo sueños y alucinaciones, lo acelera todo (salvo la exhausta cámara que ya no puede ir más deprisa) pum pum pum y llegamos al final. Para aturdir. Para dar mal rollito. Para dejar K.O. Lo que deja es alivio, alegría por ver los títulos de crédito ante la tomadura de pelo que supone este Réquiem por un Sueño. El final del film es como el de esa novela mala más lenta que el caballo del malo y que luego al escritor le entra la prisa porque los de la editorial le están apretando las tuercas para que entregue de una puta vez y lo cuenta todo deprisa y corriendo.

Hay algo positivo en el film (¡increíble pero cierto) y es la excelente B.S.O de Clint Mansell. La melodía principal es preciosa a la par que desasosegante. Una tonadilla que se ha hecho famosa y es conocida por el gran público. Uno de esos temas que tiene más carga dramática que todo el conjunto de la película, como sucede en otras obras como la infumable Cinema Paradiso. Una lástima que el dramatismo musical no sea el equivalente perfecto al drama del montaje, como hicieron otros grandes binomios de la historia del cine entre director y director de B.S.O, las parejas perfectas: Leone y Morricone o Hitchcock y Hermann.


¡Qué guay somos vamos por la calle con la tele de mami!


Réquiem por un Sueño es una bazofia absoluta que pretende ser drama y viaje de drogas y se queda en nada. Un videoclip de hora y media con tonos almibarados, irreal, artificial y efectista a más no poder.

Media en IMDB: 8,5 (181.947 votos)
Media en Filmaffinity: 7,9 (53.695 votos)
Media en Cinetrivia: 7,46 (26 votos)

sábado, 2 de enero de 2010

Películas Sobrevaloradas Up! (III)

Título: Up!
Título Original: Up!
Director: Peter Docter, Bob Peterson
Guión: Peter Docter, Bob Peterson
Música: Michael Giaccino
Fotografía: Animación
Reparto: Animación
Año: 2009 Duración: 96 mins Color
SINOPSIS: Carl Friedicksen es un viejo cascarrabias que consigue atar un montón de globos a su casa para volar a Sudamérica. Le acompañará en sus aventuras un joven explorador.






Inauguramos este feliz 2010 para todos con la tercera entrega de nuestras queridísimas Películas Sobrevaloradas. Y lo que queda.


DIOS SALVE A PIXAR

La cinta en sí no es nada del otro mundo como en muchos sitios se comenta, más bien es la típica bazofia para niños a la que tan acostumbrados estamos. No todo es malo en este film, en absoluto. La calidad técnica de animación es impecable. Lo cierto es que no he tenido (ni he querido tener) la oportunidad de verla en el 3D del cine, pero se ve que es un avance técnico con mucho futuro por delante. La gente de Pixar lleva años haciendo uso del ordenador para crear animaciones con una alta calidad y eso hay que reconocerlo. El que no lo haga es como si se niega que Mozart fue un puto genio de la música. Otro aspecto que está bastante bien es el pequeño homenaje que se hace al cine mudo en los diez primeros minutos, pero del que más tarde hablaré con más profundidad. El resto, lo mismo de siempre en este tipo de cintas para niños. Nada nuevo bajo el sol. La historia de un pobre viejo que quiere cumplir su sueño y el de su difunta esposa y es ir a las cataratas paraíso. Para ello, se las ingenia colocando un montón de globos en su casa que acaba despegando. El desarrollo es el típico de siempre: escenas de aventuras, cuatro chistes baratos, poner en dificultades a los protagonistas, momentos sentimentaloides y el happy-end. Lo raro a la par que bueno, es que no han introducido esas tediosas y asquerosas canciones sempiternas. Algo es algo

¡Cállate ya, puto niño de los cojones!


El mensaje que nos quiere transmitir Up! es el mismo que ha pregonado Disney (a la que curiosamente se ha afiliado) desde sus inicios. La amistad profunda, la lucha por los sueños perdidos y todo ese rollo pasteloso, que empalaga hasta al tipo más amante de los dulces. Morralla pura y dura, porque hay que ilusionar a los niños aunque cuando crecen, se dan perfecta cuenta de que eso son pamplinas y que la vida es mucho más dura de lo que nos cuentan. Pero no hay que atormentar a los niños de esa manera, aunque en esta película se intenta. Tiene alguna que otra carga dramática de cara a la galería, para que la gente sufra un poco y los adultos facilones se conmuevan.

Los personajes pues dejan bastante que desear. Un malo malísimo que se tira un aire a Vincent Price, secundado por sus perros guardianes, que son de lo peorcito del film. Resulta que ahora, para innovar, porque los de Pixar son los más guays, ya no mueven los labios para hablar, ahora lo hacen a través de un collar último diseño para que su amo les tenga bien controladitos. Penoso hasta decir basta. El perro protagonista, el típico amigo moñas. El pajarraco que tiene algo más de gracia que el resto por su gigantesco pico. Y luego está la relación entre el clásico viejo cascarrabias (otro homenaje a Spencer Tracy en cuanto al físico) y el niño. Hay incluso quién ha comparado esta relación paterno/filial con la que se establece en la gloriosa Gran Torino. Por favor, señores críticos: no comparemos a Dios Clint con un gitano, eso es una aberración absoluta carente de sentido alguno. El viejo es el clásico gruñón que nada aguanta y con el que el espectador más simpatiza por su pasado. Y luego tenemos al más que manido niñato entrometido que no se calla ni aunque le den dos hostias, que da el coñazo allá por donde va y al que dan ganas de mandarle a freír esparragos. Nunca he entendido la obsesión de muchos directores de meter a niños de esas caracterísitcas, nunca aportan nada, lastran completamente el film y aburren a las ovejas.

Una vez desgranado lo poco que da de sí la película, hay que hablar de los endiosados productores de Pixar. Desde que crearon Toy Story sólo se oyen alabanzas hacia estos señores. Se les tilda de genios no sólo de la animación (que, como ya hemos dicho, sus avances son más que encomiables) sino del cine. Pixar son los putos amos, cagan oro, su siguiente película es mejor que la anterior, todo obras maestras. Por favor, hay que ser serios. Que con cinco años te emocione, como en este caso, Up! es lo lógico. Pero, con 50 añazos, o bien no se madura, o bien es que no se quiere enterrar al niño que han sido. Pero, el éxito de crítica y público que tienen este tipo de películas no empezó con Pixar, sino con la Dreamworks del genio de las finanzas Spielberg (genio en forrarse, que no en sus películas de director). Y el pistoletazo de salida fue la aburrida saga de Shrek, que fue perdiendo fuelle a medida que avanzaba. La fórmula era muy sencilla: meter chistes para adultos y algún que otro guiño cinematográfico en una peli para niños y ya tenemos la fórmula del taquillazo garantizado, con crítica y público a sus pies. Si todavía tuvieran gracia los chistes, pues todavía, pero la mayoría no la tienen. Y así, las salas se llenan de adultos que babean por Pixar y la Dreamworks.


El cuarteto de la infamia

En el caso que nos ocupa, el de Up! de adultos tiene muy pcoo. Como ya se ha citado, los diez primeros minutos y la escena del álbum de fotos, son lo único destinado hacia este público, el resto es para el infantil. Pues nos venden la moto con que si este film es más para adultos que para niños y bla bla bla. En esos buenos diez primeros minutos, uno ve que es un homenaje logrado a la figura de Chaplin, para recordar su cine. Pues bien, esto resulta que no es así y que yo estoy equivocado, porque el que despotrica hacia una película que está considerada como obra maestra no tiene razón nunca. De un mero homenaje se ha hecho una montaña y se atreven no sólo a comparar Up! (y otras películas de Pixar como Wall-E) con el genio del cine mudo, sino que le ponen a su altura. Cojonudo. Los de Pixar son unos monstruos del cine que están en condiciones de competir con el cine de Chaplin. Impresionante. Entonces yo soy Bill Gates y escribo esto desde mi mansión en una sala que es mucho más grande que la casa de cualquiera de los que me lee ahora mismo. Simplemente, se trata de un buen homenaje, nada más. Si lo hace el rey del homenaje, Tarantino, es que ha hecho una mala copia de ese maestro que es Peckinpah (que es una habitual afirmación, pero es sólo eso, homenaje). Los homenajes son homenajes y punto, no son nuevas creaciones que están a la altura de gloriosas cintas pasadas. Es cuestión de no confundir términos. Porque Peckinpah es Peckinpah y Tarantino es Tarantino.

En definitiva, Up! no es más que otra clásica basurilla para que los niños se entretengan un rato en el cine, que conmueve a los adultos más blandos y que echan la lagrimilla a los cinco minutos. Basta ya de tanto elogio sin sentido a los de Pixar.

Media en IMDB: 8,5 (70.224 votos)

Media en Filmaffinity: 8,1 (19.698 votos)

Media en Cinetrivia: 7,94 (17 votos)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Películas Sobrevaloradas: El Sirviente (II)

Título: El Sirviente
Título Original: The Servant
Director: Joseph Losey
Guión: Harold Pinter (Novela de Robin Maugham)
Música: Johnny Dankworth
Fotografía: Douglas Slocombe
Reparto: Dirk Bogarde, Sarah Miles, Wendy Craig, James Fox, Richard Vernon, Catherine Lacey
Año: 1963 Duración: 115 mins B/N
SINOPSIS: Un joven adinerado se instala en una nueva y lujosa casa y contrata a un sirviente. Poco a poco, éste intentará dominar a su señor de manera progresiva aprovechándose de su debilidad y de su escasa personalidad.







La verdad es que no tenía intención de subir la crítica de esta película al blog, pero visto que está con unas notas hinchadísimas por internet, me he visto obligado a hacerlo. Es una peli que tuve la ocasión de ver en La Muestra de Cine Europeo de Segovia y me pareció una de esas bazofias que es bueno ver de cuando en cuando, para así poder despotricar de ella en una crítica.
Por cierto, no quería dejar de comentar, que no he tenido ni un sólo comentario del post del Barça-Madrid. Y eso que me curré la crónica a pesar de que todos saben de qué pie cojeo. Sin más, vamos con la segunda entrega de Películas Sobrevaloradas y la elegida es El Sirviente.

PATÉTICA HASTA DECIR BASTA

El Sirviente es un claro exponente de ese grupo de películas clásicas que hacen que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Por qué está tan sumamente sobrevalorada?

El realizador Joseph Losey, intenta ofrecernos un drama psicológico, pero sus esfuerzos son en vano. Para ello, se basa en una cuidada puesta en escena prácticamente teatral y una más que encomiable fotografía, hay que reconocerlo. Pero los movimientos de cámara son excesivos. Esos planos detalles, esos zooms, ese incomprensible abuso del juego de espejos (hay que saber cuándo hay que utilizar un espejo en una escena, no en doscientas) no consiguen crear una atmósfera turbia e inquietante, más bien consiguen una desesperación en el espectador, que se pregunta el por qué de todos esos excesos innecesarios. Losey pretende darnos una lección de dirección y montaje, cosa que no consigue en absoluto. Otro de los elementos para conseguir una mejor atmósfera es la B.S.O. Indudablemente la pieza elegida de jazz es preciosa, el problema es que el tema se repite constantemente y es el mismo. La primera vez está bien, la segunda sonríes porque te gusta recordarla y la tercera se ve claramente una falta de ideas a la hora de insertar una B.S.O. más que evidente.


¡Mira cómo echo el humo como una perrah, pichafloja!


En cuanto a la trama y el argumento, el asunto tiene mucha tela. El film empieza con la llegada de un sirviente a la casa de un joven adinerado recién emancipado. Vemos cómo poco a poco, la relación entre el dueño y el mayordomo se deteriora por culpa del segundo y por la continua obsesión que tiene la novia del señor con dicho mayordomo. Pues bien, lo que consigue Losey, es una hora y media de aburrimiento continuo, con aspectos de paja mental que provocan hartazgo. Losey se burla del espectador metiendo de pronto a un personaje supuestamente misterioso como es la hermana del sirviente, a la que se le ve a la legua sus intenciones.

Pero no se queda el asunto ahí, que ya es deplorable. Losey se saca de la manga un giro argumental absurdo y sin sentido. Todo cambia de golpe y porrazo porque sí, porque le apetece y se estaba aburriendo. En esos últimos minutos nos encontramos con: insinuaciones claramente homosexuales; juegos absurdos que no vienen a cuento; discusiones por temas banales y estúpidos; locura general que culmina en un final de lo más absurdo y surrealista que se pueda ver en mucho tiempo. Se supone que estamos en un drama, lo que quiere decir que las situaciones deben ser duras, difíciles, desgarradoras, que impactan al espectador por su crudeza y le causen indignación o tristeza. Se supone que ese es el fin de cualquier drama. Pues no, lo que consigue este El Sirviente, es todo lo contrario. Risa, risa y más risa. Porque el espectador ve cómo se están riendo de él en su cara. Se ríe por las esperpénticas situaciones, del delirio mental de todos los personajes y del propio director.

Sinceramente, creo que tenían ganas de alargar la película para dejar una metáfora para que el espectador reflexione. Pues la metáfora carece no ya de interés y reflexión, es algo que no viene dado como la consecuencia de todo lo anteriormente visto. Lo que tiene que dar mal rollo, provoca la más absoluta carcajada que llega a un patetismo absoluto.


No me despiertes que estoy sobandoooorl...


Respecto a las interpretaciones, nefastas como ellas solas. Tenemos a Wendy Craig, la borde. Una mujer que coge manía al sirviente Barrett porque es un entrometido. Se burla de él y le maltrata psicológicamente. Además, es la típica novia embaucadora que le dice a su querido qué es lo que tiene qué hacer. Penoso. Sarah Miles, alias la zorra. Nada más verla en pantalla, uno se da cuenta de que nos encontramos ante un putón verbenero de flipar. Sólo le importa su placer y su disfrute y si puede hacer daño a los demás, pues mucho mejor. Seguimos y nos topamos con James Fox o el subnormal del grupo. Un ricachoncete que se cree de la clase alta por tener una buena casa y un sirviente. Pero es un tipo que no se entera de lo que va la cosa, débil, sin apenas personalidad propia. Pero hay más. Es un bastardo porque pone los cuernos a su chica y además un cornudo. Eso le pasa por listo. Fox interpreta al más patético de los personajes. Releyendo la crítica, estaba pensando en que el nombre de este actor y su cara me sonaban. Como que es el hermano del gran Edward "Chacal" Fox, pues ya podría el tal James aprender de su hermano. Y terminamos con Dirk Bogarde. La actuación que hace este hombre no tiene nombre. Es el típico metomentodo, al que le gusta interrumpir y manejar a la gente. Miente por vocación, haciendo gala de un cinismo lamentable (nada que ver con el cinismo que tanto nos gusta). Luego le dan arrebatos de buena persona para dar pena, cosa que no consigue en absoluto. Que conste que no me estoy metiendo con los actores, más bien con los personajes absurdos y patéticos a los que interpretan. Y Bogarde se lleva el premio gordo a la interpretación más nefasta del film.

El Sirviente es, en definitiva, un drama psicológico que se convierte en un absurdo sin intención, lleno de chanza y de viva la pepa porque yo lo valgo, que pasa del extremo aburrimiento a la risa floja. Una tomadura de pelo de las que hacen época.

Media en IMDB: 7,9 (2.240 votos)
Media en Filmaffinity: 7,8 (1.324 votos)
Media en Cinetrivia: 5,67 (3 votos, antes del mío tenía un 8,00)

martes, 15 de septiembre de 2009

Películas Sobrevaloradas: Gomorra (I)

Título: Gomorra
Título Original: Gomorra
Director: Matteo Garrone
Guión: Matteo Garrone, Roberto Saviano, Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Gianni Di Gregorio, Massimo Gaudioso (Novela de Roberto Saviano)
Música: Varios Artistas
Fotografía: Marco Onorato
Reparto: Salvatore Cantalupo, Gianfelice Imparato, Maria Nazionale, Toni Servillo, Gigio Morra, Salvatore Abruzzese, Marco Macor, Ciro Petrone
Año: 2008 Duración: 135 mins Color
SINOPSIS: Retrato de la vida cotidiana de un pueblo del sur de Nápoles dominado por la Camorra, narrado de forma realista a través de los ojos de los personajes.


Empezamos otra nueva sección dentro del apartado de cine, en este caso hablaremos de películas infladas o bien por la crítica o por el público, o en ambos casos. Éstas son películas que desde mi punto de vista o no son para tanto y simplemente están bien, o son truños impresionantes, como en el caso que nos ocupa. La decepción que me llevé al ver este film fue muy grande, y al ser el último de esos films que no me han gustado, Gomorra tiene el dudoso honor de inaugurar esta sección.


PO FUENO, PO FALE, PO MALEGRO

Ni historia dura, ni conmovedora, ni escenas sobrecogedoras, ni película difícil de ver, ni supercrítica a la camorra napolitana, ni desmitificación de la mafia que haga que nos preguntemos por qué nos encanta El Padrino. Con Gomorra de Matteo Garrone nos han vendido la moto, señores.

El film está rodado como si fuera un falso documental, o como lo definirían algunos con ese palabro que se han inventado, un "docu-drama". Y ese es un gran problema. Yo no es que sea precisamente un experto en el subgénero éste (por llamarle de algún modo) pero le falta una explicación. En un documental vemos los hechos tal y como son, ayudados por una voz en off explicativa para entender mejor esas situaciones e involucrarnos con ellas. Como hacer otro documental sobre la mafia está más que visto, Garrone opta por este formato que está muy de moda, ya que su intención es una visión realista sobre la Camorra. Eso sin duda alguna lo consigue, el film es deudor de la corriente denominada neorrealismo italiano, con actores semi-profesionales que actúen con la mayor naturalidad posible. Además, la fotografía sucia es completamente acorde a la historia.



Los niñatos jugando a ser Tony Montana

No he tenido la oportunidad de leer la novela de Roberto Saviano, pero supongo que será excelente y aportará muchos más datos, ya que está perseguido por estos mafiosos. A Garrone le perseguía yo por malo. En teoría cuenta cinco historias diferentes (si es que se puede llamar historia a algo que dura tres escenas) todas ellas relacionadas con los negocios sucios de la camorra. Pues bien, en ninguna de las cinco consigue conectar en absoluto con el espectador. Como mucho podemos intuir en el relato de los dos chavales que quieren ser mafiosos, que la juventud de Nápoles son unos inadaptados sociales que buscan ser alguien en la vida. Como mucho. Porque no transmiten nada.


El film no cuenta nada nuevo. Ya sabíamos que los mafiosos no visten con traje ni son tipos honorables que viven en mansiones de lujo. Son chabacanos, unos lerdos que imponen su ley porque un grupito de gente les lame el culo. La crítica apenas existe, porque Garrone se empeña en mostrar, no en juzgar. Muy listo. Pero, lo peor sin duda del film, es que tiene un pulso narrativo de lo más pésimo y, no sólo eso, carece de hilo argumental. Las escenas suceden porque sí, pasamos de un protagonista a otro porque al director le da la real gana. Dos niñatos estúpidos, un sastre que comercia con chinos, un niño que hace los recados, los negocios de la basura y un tipo que no está de acuerdo con los métodos mafiosos podrían llegar despertar cierto interés en el espectador, pero los personajes no ayudan. Las actuaciones son pésimas, sin nada de alma, sin garra. Los actores deambulan por la pantalla con diálogos que rozan la mediocridad, carentes de chispa. Por si fuera poco, todas ellas son muy previsibles, lo que provoca que el espectador desconecte con la historia. Y encima larguísima, casi dos horas y media. Un aburrimiento total.


Este falso-documental, no vale ni como relato realista, ni muchísimo menos como drama. Porque, como ya hemos indicado, Garrone se limita a filmar en barrios marginales los quehaceres de la gente, poniendo un rótulo explicativo al final y quedándose tan ancho. Y, de drama que impacta no tiene absolutamente nada. Cuando uno quiere hacer un drama, la base principal son los sentimientos. Situaciones desgarradoras, que dejen al espectador con la boca abierta. Que se sienta identificado con los personajes. Que le preocupe su devenir. Y que se quede con un mal cuerpo que invite a la reflexión. Pues todo esto no pasa en el film, la indiferencia es total. Eso no sería tan malo si no fuera por el tedio que provoca.



¡Mmmmmmm... qué bueno et-toooooooy!

Lo más extraordinario de todo, es que los que alaban a la cinta, dicen que no cae en el maniqueísmo, que no es una película manipuladora, porque sólo muestra los hechos, sin juzgarlos. Así se obtiene la verdad. Estupendo, así que de aquí se deduce que todos los dramas son películas que manejan la mente del espectador y no son nada realistas. Así que Cowboy de Medianoche, La Ley del Silencio, La Jauría Humana o Alguien sobre el nido del cuco, (por poner cuatro ejemplos de grandes dramas) no son excelentes films porque utilizan a los personajes para que el espectador se sienta afectado. Impresionante, entonces el drama es un género que no vale para nada.


Siendo muy generosos con Gomorra le daremos el tres, más que nada por las buenas intenciones del realizador, pero que no llega a su propósito de dejar K.O. al espectador ni por asomo, es más, después de verla, uno se acuerda del Maki y piensa: "po fueno, po fale, po malegro"


PD: No hacía falta tanto guionista para hacer una historia mediocre.

Media en IMDB: 7,1 (11.122 votos)
Media en Filmaffinity: 6,2 (7.818 votos)
Media en Cinetrivia: 7,18 (11 votos)