jueves, 8 de octubre de 2009

En Cartel: Malditos Bastardos (I)

Título: Malditos Bastardos
Título Original: Inglorious Basterds
Director: Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino
Música: Varios
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Brad Pitt, Christoph Waltz, Diane Krüger, Mélanie Laurent, Eli Roth, Daniel Brühl, Michael Fassbender, Omar Doom, Till Schweiger, Samm Levine, Rod Taylor, Mike Myers, Enzo G. Castellari
Año: 2009 Duración: 153 min Color
SINOPSIS: Durante la ocupación alemana en Francia, Shosanna Dreyfus presencia la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa. Logra escapar y huye a París, donde se convierte en dueña de un cine.. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine organiza un grupo de soldados judíos (los bastardos) para asesinar a todo nazi viviente. Los hombres de Raine se unen a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark, una espía que trabaja para los aliados, para acabar con los líderes nazis. Las circunstancias provocan que todos se encuentren en el cine donde Shosanna espera para vengarse...

Comenzamos con la tercera sección del apartado de cine del blog (que casi tiene más secciones que artículos, en fin...) titulada En Cartel. He preferido llamarla así en vez de un clásico "estrenos" porque las películas que aquí se traten no serán estrenos propiamente dichos, ya que habrá pasado algún tiempo desde el primer día en que se exhibieron en cine (lo que tiene que hacer uno para no repetir por tercera vez la palabra estreno, ehem) hasta la fecha en la que se publica el artículo. Quizá esta sección no sea muy prolífica dado que poco acudo al cine, aunque a la vista hay estrenos interesantes que aquí serán comentados. Como no podía ser de otra manera, empezaremos con lo úlitmo de Quentin Tarantino, Malditos Bastardos.


TARANTINO ALCANZA LA MADUREZ


Malditos Bastardos
es la última gran obra de ese enorme director llamado Quentin Tarantino y la primera obra suya que se traduce en este país.

Tras el pequeño resbalón de su aventura por la Serie Z que fue Death Proof, Tarantino vuelve a cambiar de género, metiéndose de lleno en el cine bélico. Cuando uno se dispone a ver una película que sucede en la Segunda Guerra Mundial, espera ver algo de rigor histórico.
Pero si el tipo que la firma se llama Quentin Tarantino, el espectador puede esperar cualquier otra cosa que se le ocurra al director de Tennessee. Se salta a la tolera toda la historia. La pone patas arriba, se divierte con ella. Y divierte al espectador, por supuesto. El primer cambio que hace es mostrar a los judíos como personas vengativas, que se rebelan ante el enemigo opresor. Dejan de ser las víctimas, esos pobres hombres que simplemente dicen ay, ay, ay y que sufren mucho. En la película, ellos toman decisiones de contraataque, son un grupo de asesinos que lo único que quieren es matar nazis. El otro cambio es que no hay campo de batalla, la guerra se libra en los despachos, en los bares. No vamos a decir ahora que ésto es algo propio del "enfant terrible" porque todas las películas bélicas muestran las decisiones que se toman tras una mesa. Pero sí es de agradecer ver que no hay campo de batalla y que ésta se libra en espacios cerrados, no al aire libre.


¡Ese Brad a lo Lee Marvin!


Los guiños cinematográficos en Malditos Bastardos, son más evidentes que en otras películas de Tarantino. Ya el título en inglés es una deformación de Inglorious Bastards, traducido en España como Aquél Maldito tren blindado, un film italiano de los '70- no hablo de las referencias que hay dentro de Malditos Bastardos sobre la película italiana porque no la he visto, aunque hay un cameo del director, Enzo G. Castellari-. Empezando por una secuencia que recuerda claramente a la magnífica Hasta que Llegó su Hora la espera fuera de la casa de un peligro que se aproxima; siguiendo con la presentación de los bastardos en plan Doce del Patíbulo, con el mismo carácter de misión suicida que posee el film de Aldrich; o ese final que transcurre en un cine, una mezcla entre la última secuencia de la ya mencionada Doce del Patíbulo (todos los nazis encerrados en una habitación grande) y Ser o no Ser, con la última secuencia desarrollada en un teatro.
Pero no sólo eso. El film es un constante homenaje al cine que tanto ama. Hay un pequeño papel de un personaje que es un crítico de cine; a través de carteles, se muestran los grandes éxitos que promovía Goebbels llenos de propaganda nazi; y se mencionan a los tres grandes productores que formarían la MGM (David O. Selznick, Samuel Goldwyn y Louis B. Mayer). Además, se utiliza al mismo cine como arma destructiva. El material con el que se ruedan las películas es altamente inflamable. Y puede volverse en contra de todos. Todo un canto al celuloide.


Estoy buena de rojo y os voy a matar tooodos...


El film se divide en cinco capítulos, que podrían ser independientes entre sí, pero están perfectamente conectados. Hay flash-backs y saltos en el tiempo, sí, pero no hay ese desorden narrativo que caracterizó a las primeras obras de Quentin Tarantino. Una a una, son secuencias impresionantes. La primera es sensacional: tiene aires de spaguetti-western muy palpables. Una larga conversación en una casa, donde nos muestra al Coronel Landa, un nazi refinado pero que es el más cabrón de todos. Impresionante. Continúa con las presentación de los bastardos a través de un largo flash-back, unos tipos despiadados que sólo quieren masacrar nazis. Quizá se le pueda reprochar al film el poco desarrollo de éstos personajes, aunque su intención de reparto coral es más que evidente. Le sigue las peripecias de una dueña de un cine que sobrevive con los nazis. Después, la secuencia de la taberna, una media hora impresionante llena de intriga y de humor negro. Y finaliza de manera brutal con la proyección de un film nazi en el cine.
Todas las escenas las resuelve Tarantino con un estallido de su particular violencia, consiguiendo ésta vez impactar al espectador. Además, rebosan de su habitual humor negro, para deleite de su público fiel. A simple vista y después de todo lo dicho, parece otra ida de olla más de este particular director. Ahí es donde quería llegar. Todas las escenas están llenas de diálogos, de las habituales conversaciones (muchas veces vacías y que no tienen que ver con la historia) del cine de Tarantino. Pero ésta vez, ha conseguido dotarlas de un suspense impresionante. Alarga esas escenas con ése objetivo, no lo hace de manera gratuita. Dicha intriga es incluso superior a las de Reservoir Dogs (quién es el soplón y qué pasó en el atraco son sus puntos clave) y de Kill Bill (quién demonios es Bill y por qué le hizo a la novia lo que le hizo) porque en Malditos Bastardos hay un elemento más: tensión. Todo el film permaneces en tensión, aunque parece que sabes que la violencia tiene que hacer acto de presencia, no se sabe el cómo. Y mientras se masca la tensión, te puedes reír y olvidarte un poco de la trama, pero inmediatamente te vuelve a meter dentro de la película. Sin duda es un síntoma de madurez en el cine de Tarantino, su mayor logro con éste film.


La impagable escena de la taberna


Empezando por ese par de bastardos que se hacen pasar por italianos que son Eli Roth y Omar Doom, que resultan la mar de divertidos. Daniel Brühl (o no me creo ni yo que me pueda cargar a 300 aliados) un héroe de guerra nazi enamorado de una francesa que quiere seducirla a toda costa y para ello se ganará el favor del mismísimo Goebbles (y hasta el de Hitler si se tercia). Diane Kruger, una actriz alemana preciosa que ejerce a la vez de espía anti-nazi. Muy bien Mélanie Laurent, la dueña de un cine que lucha por sobrevivir en la Francia ocupada. Ideará un macabro plan para cargarse a un montón de nazis de un plumazo, aunque no es una sádica, vemos sus miedos y sus frustraciones constantemente. Gran Brad Pitt, como siempre, aunque su papel se me antoja corto. Es un asesino brutal, un tipo que disfruta matando al enemigo. Es socarrón, y sarcástico, su Aldo Reine es el líder de un grupo de judíos que sólo piensan en el asesinato. Y resulta descacharrante.
Pero la estrella de esta película no es Brad Pitt. Es Christopher Waltz. Inconmensurable actuación. De 10. Un coronel nazi refinado, educado con todo el mundo, hasta con los enemigos. Es repelente, su forma de hablar y su actitud son odiosas. Es versátil, ya que es capaz de hablar cuatro idiomas (inglés, francés, alemán e italiano y sin doblaje). Da hasta asco. Posee un humor muy fino que resulta ridículo a la par que gracioso. Pero todo eso es una fachada. Porque es "el cazajudíos" un sádico absoluto que mata a todo aquél que esté en contra del III Reich. Todas sus formas son apariencias que esconden el verdadero lado de este sin par coronel. Nunca habríamos dicho de una película bélica (más bien comedia bélica) que el mejor personaje es un nazi, porque nunca nos había encantado tanto un nazi en la historia del cine. Christopher Waltz lo ha conseguido y su Hans Landa es un gran personaje que será recordado.


¡Qué pasa nena, soy el mejor nazi del cineeee!


En resumen, Malditos Bastardos es una comedia bélica con tintes de spaguetti-western y no sólo es una gran obra de por sí. Porque Tarantino ha alcanzado una madurez como director que pocos esperaban gracias a ésta película y esperemos que consiga desarrollarla en posteriores obras sin perder un ápice de su estilo. En una sola frase: Malditos Bastardos es un paso adelante en la carrera cinematográfica de Quentin Tarantino.

Media en IMDB:
8,6 (74.449 votos)
Media en Filmaffinity: 7,9 (10.962 votos)
Media Cinetrivia: 8,28 (18 votos)

2 comentarios:

Mike dijo...

Attendez la creme!!!!

Puto, puto, puto, puto, Chrsitoph Waltz, está de Oscar, es que lo borda.

Y Brad estilo Brad, como de costumbre.

Menuda pegada tiene el tío Quentin.

Álvaro Rojas dijo...

Demasiado larga la pelicula, pero me encantó. Y me sumo a eso de Waltz, un oscar YA!!!

Un saludo.
Álvaro R.

www.invernalia.com

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